Donde el campo se encuentra con el futuro
SAGO Fisur se ha transformado en un punto de encuentro clave para el mundo agroganadero del sur de Chile, donde tradición, innovación tecnológica y desarrollo territorial conviven para proyectar el futuro del campo desde Osorno.
En el sur de Chile hay instituciones que no solo resisten el paso del tiempo, sino que lo interpretan. La Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno es una de ellas. Con más de un siglo de historia, SAGO se ha convertido en un punto de referencia para comprender cómo tradición e innovación conviven en el mundo agroganadero, sosteniendo economías locales y proyectando futuro desde el territorio.
Desde el recinto SAGO, Daniela Vera habla con la calma de quien conoce cada rincón del lugar que administra. Jefa del recinto y encargada de eventos, su rol es tan operativo como estratégico. Desde allí coordina una de las ferias más importantes del sur de Chile, SAGO Fisur, que año a año reúne a productores, empresas, familias y actores clave del ecosistema agrícola y ganadero.
“SAGO cumple un rol muy importante en todo el rubro agrícola y ganadero, desde lo gremial hasta los temas de vanguardia, abordando las necesidades reales que hoy enfrentan agricultores y ganaderos”, señala, subrayando una función que va más allá de la exhibición y que se instala en el acompañamiento permanente al mundo rural.
La última versión de SAGO Fisur, realizada en noviembre, dejó hitos que marcan una evolución clara. Uno de ellos fue la incorporación de un pabellón de startups, un espacio pensado para visibilizar emprendimientos que entregan soluciones concretas al sector. Allí, empresas emergentes compartieron escenario con colegios técnicos, instituciones públicas y privadas, generando un diálogo directo entre innovación, educación y producción.
“Tuvimos un encuentro de startups donde los emprendedores contaron cómo surgieron sus ideas a partir de necesidades reales del rubro”, explica Daniela Vera. La escena refleja un cambio cultural. La agricultura ya no se piensa solo desde la tradición, sino también desde la tecnología, los datos y la eficiencia.
Entre los ejemplos que menciona está una empresa dedicada a la búsqueda especializada de personal para el trabajo en el campo, considerando perfiles familiares, condiciones de vida y beneficios asociados. Otra innovación destacada fue la realización de test lecheros en terreno, con resultados inmediatos, acortando tiempos que antes dependían de laboratorios externos. Soluciones simples, pero decisivas para la productividad.
Organizar una feria de esta envergadura no es tarea menor. Más de 300 expositores, provenientes del mundo agrícola, ganadero y emprendedor, conviven durante varios días en un mismo espacio. “Lo que nos diferencia es la cantidad y diversidad de expositores. El público puede ver en un solo lugar todas las opciones y ofertas disponibles, con tecnología de punta y oportunidades comerciales reales”, afirma.
SAGO Fisur convoca a más de 40 mil asistentes y su impacto trasciende el recinto ferial. La capacidad hotelera de Osorno se completa con meses de anticipación, los restaurantes extienden sus horarios y el comercio local se dinamiza. “Las empresas empiezan a reservar alojamiento desde abril. Llegan días antes para montar sus stands y permanecen incluso después de terminada la feria”, relata Daniela.
Pero no todo gira en torno a la maquinaria y los negocios. La feria se vive como un panorama familiar. Exhibiciones ecuestres, presentaciones del Cuadro Verde de Carabineros, demostraciones de la Escuela de Adiestramiento Canino y ejercicios de emergencia a cargo de Bomberos forman parte de una programación pensada para permanecer todo el día en el recinto.
El vínculo con la educación es otro pilar. Durante la jornada inaugural, estudiantes de colegios rurales, institutos y escuelas técnico-profesionales ingresan gratuitamente y participan de la llamada Ruta del Conocimiento. Un recorrido guiado donde las empresas abren sus stands para explicar, desde su propio rubro, qué están mostrando y por qué es relevante para el futuro del sector.
En la logística también hay modernización. Venta anticipada de entradas, planificación digital y coordinación temprana de traslados permiten que maquinaria proveniente de distintos puntos del país y del extranjero llegue sin contratiempos. Representantes de marcas alemanas, francesas, coreanas y de otros mercados internacionales acompañan a las empresas chilenas, reforzando el carácter global de la feria.
“Mi rol es facilitar que todo funcione, que los expositores lleguen y se instalen con lo que necesitan, desde conexiones eléctricas hasta agua o estructuras especiales”, comenta Daniela Vera. Un trabajo silencioso, pero clave para que la experiencia sea fluida tanto para quienes exponen como para quienes visitan.
A las puertas de su centenario en 2026, SAGO se prepara para una celebración que no mira solo al pasado. “Las mismas empresas son las que innovan cada año, lanzando nuevos productos y experiencias”, dice. En la última versión, una de ellas sorprendió con una muestra museográfica que recorrió la historia de la feria, acompañada de un asado abierto al público, cocinado durante más de quince horas, y música en vivo que transformó el recinto en una verdadera fiesta ciudadana.
SAGO Fisur no es solo una feria. Es un reflejo del sur productivo, del cruce entre identidad, economía y comunidad. Un espacio donde el campo se muestra, se piensa y se proyecta, recordando que el desarrollo territorial también se construye desde encuentros como este, donde tradición y futuro se dan la mano.


