Es desde los territorios donde realmente se construye el desarrollo productivo del país
Chile es un país construido desde sus sectores productivos. El cobre definió la historia del norte; la agroindustria moldeó el valle central; el sector forestal se consolidó en el centro-sur. Más recientemente, las energías renovables han ganado protagonismo en distintas regiones, mientras la salmonicultura ha convertido al sur austral en un polo acuícola de escala mundial. En ese recorrido, las industrias han sido clave para generar empleo, innovación y desarrollo territorial.
Sin embargo, durante años, el debate público ha tendido a fragmentar esta realidad. Por un lado, se discute el crecimiento económico; por otro, las demandas sociales y ambientales. En esa aparente dicotomía, suele perderse de vista un aspecto fundamental para el futuro del país: cómo articular un modelo de desarrollo que integre productividad, sostenibilidad y bienestar territorial en un mismo marco de acción.
Así surge Chile Impacta | La ruta de valor compartido, una iniciativa impulsada por VC Magazine, que busca visibilizar y conectar el impacto económico, social y ambiental que generan las industrias en los territorios donde operan. El proyecto se plantea como una plataforma de conversación estratégica sobre el futuro productivo de Chile, poniendo en el centro el concepto de valor compartido como una nueva forma de entender el desarrollo empresarial.
El pasado 31 de marzo, la ciudad de Puerto Varas fue el punto de partida de este ciclo de encuentros nacionales con la realización del primer Summit Chile Impacta | La ruta de valor compartido, que reunió a líderes empresariales, gremiales, académicos y actores del ecosistema productivo en el Hotel Cabaña del Lago. La jornada principal se desarrolló entre las 08:00 y las 14:00 horas, mientras que la noche anterior se realizó un cóctel de bienvenida pensado como un espacio de networking y vinculación entre los participantes.
El encuentro busca abrir una conversación estratégica sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de desarrollo productivo, colaboración intersectorial y sostenibilidad, reconociendo que el crecimiento económico de Chile está profundamente conectado con la forma en que sus industrias se relacionan con los territorios y las comunidades.
Hablar de valor compartido implica ir más allá de los programas tradicionales de responsabilidad social empresarial o de acciones filantrópicas aisladas. Desde una perspectiva económica y estratégica, el concepto propone integrar el impacto social y ambiental dentro del propio modelo de negocio de las empresas. En otras palabras, plantea que la generación de utilidades debe estar directamente vinculada al progreso de las comunidades y los territorios donde las industrias desarrollan sus operaciones.
En el caso chileno, esta mirada resulta particularmente relevante debido al carácter intensamente territorial de su estructura productiva. Las operaciones mineras del norte, por ejemplo, no solo generan exportaciones de cobre, sino que configuran ecosistemas completos de empleo, innovación tecnológica, infraestructura y servicios especializados.
Algo similar ocurre con la acuicultura en el sur del país, donde la cadena de valor se extiende desde centros de cultivo hasta laboratorios, astilleros, empresas logísticas, proveedores tecnológicos y una creciente red de startups vinculadas al sector.
El impacto de estas industrias trasciende ampliamente las cifras macroeconómicas. Cada contrato con un proveedor local, cada programa de capacitación técnica o cada inversión en infraestructura genera efectos multiplicadores que dinamizan economías regionales completas. Cuando una industria exige estándares más altos a su cadena de suministro, no solo mejora su propia competitividad; también eleva el nivel tecnológico y productivo de todo el ecosistema empresarial que la rodea.
En este escenario, Chile Impacta busca consolidarse como un espacio donde distintos sectores productivos puedan dialogar y compartir aprendizajes sobre cómo avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles y colaborativos. La agenda del summit estará estructurada en torno a cuatro ejes estratégicos que reflejan los principales desafíos actuales del mundo empresarial.
El primero abordará el concepto de capital social, entendido como la base para construir relaciones de confianza entre empresas, comunidades y actores del ecosistema productivo. En este panel participarán Magdalena Browne, decana de la Escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez; Juan Pablo Schaeffer, vicepresidente corporativo de Anglo American; Fernando Villarroel, gerente general de Mowi, y Juan Carlos Thomas, vicepresidente global de Emprendimiento y Nuevas Iniciativas en TechnoServe.
Posteriormente, el panel “Desarrollo desde los territorios” pondrá el foco en el fortalecimiento de las redes de proveedores locales y en la forma en que las industrias pueden contribuir al crecimiento de las economías regionales. Este espacio será moderado por Annette Krohn, directora ejecutiva de Endeavor Patagonia, y contará con la participación de Ari Bermann, presidente de Aprimin.
El tercer eje abordará la nueva cadena de valor, un tema cada vez más relevante en el contexto de la transición hacia industrias con menores emisiones y modelos productivos más sostenibles. En este panel participarán Margarita Ducci, presidenta de Pacto Global Chile; y Mauricio Magnasco, representante de la Cooperativa Agrícola de Granos, con la moderación de Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón.
El encuentro cerrará con una conversación titulada “Agenda 2026: retos que comparten los sectores productivos de Chile», en la que participarán Patricio Melero, presidente de SalmonChile, y Carlos Urenda, gerente general del Consejo Minero, quienes reflexionarán sobre los desafíos estratégicos que enfrentan industrias clave para el desarrollo del país.
La realización de este encuentro también responde a una necesidad cada vez más evidente en la discusión pública chilena: la falta de un relato articulado que permita comprender la complejidad del ecosistema productivo del país. Con frecuencia, el debate se centra en conflictos puntuales o en indicadores macroeconómicos, dejando en segundo plano la red de relaciones económicas, sociales y tecnológicas que sostienen el desarrollo territorial.
La construcción de una “ruta de valor compartido” busca precisamente contribuir a cerrar esa brecha, generando espacios de encuentro multisectorial, donde industrias como la minería, la acuicultura, la agroindustria, la energía o el sector forestal puedan compartir experiencias, identificar desafíos comunes y coordinar estrategias de desarrollo sostenible.
En el escenario global actual, marcado por exigencias crecientes en materia de sostenibilidad, descarbonización y estándares ESG, las industrias enfrentan también la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones de competitividad. La transición energética, la economía circular, la eficiencia hídrica y la reducción de emisiones ya no son solo compromisos voluntarios; se han transformado en variables estructurales que condicionan el acceso a mercados internacionales.
Chile Impacta se propone abordar estos desafíos desde una mirada colaborativa, entendiendo que el desarrollo sostenible no puede construirse de manera aislada por cada industria, sino mediante la articulación de alianzas entre empresas, proveedores, comunidades, academia y sector público.
El encuentro de Puerto Varas marcará además el inicio de un recorrido nacional. Tras esta primera edición en el sur del país, la iniciativa continuará este año en Concepción, en junio; Antofagasta, en septiembre; y Santiago, en diciembre, ampliando el diálogo hacia distintos territorios y sectores estratégicos de la economía chilena.
Desde la organización del encuentro destacan que el objetivo del summit no es solo generar un espacio de conversación puntual, sino abrir una plataforma de diálogo permanente entre sectores productivos, territorios y actores del ecosistema de innovación y desarrollo.
Para Yanira Lara, directora ejecutiva de VC Multimedia Comunicaciones, impulsar estos espacios responde a una necesidad estratégica para el país: «Creemos profundamente en la importancia de generar encuentros en distintas regiones de Chile, porque es desde los territorios donde realmente se construye el desarrollo productivo del país. Chile
Impacta busca precisamente visibilizar el impacto positivo que las empresas generan en las comunidades, conectando industrias, gremios, academia y sector público para construir un relato nacional basado en evidencia y colaboración. Nuestro propósito es generar vínculos intersectoriales de largo plazo, que permitan fortalecer la confianza, el capital social y la capacidad de construir Chile desde sus regiones».
Desde el sur de Chile, donde industrias como la acuicultura, la agroindustria y el turismo conviven en un mismo ecosistema territorial, el Summit Chile Impacta abrirá así una conversación necesaria sobre el rumbo del desarrollo productivo del país.
Porque el verdadero desafío no radica únicamente en generar crecimiento económico, sino en construir un modelo donde ese crecimiento se traduzca en bienestar social, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental. En otras palabras, en avanzar hacia un desarrollo capaz de generar valor no solo para las empresas, sino que también para las comunidades y territorios que forman parte de ese proceso.


