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Energía positiva: cómo las ERNC impulsan el desarrollo sostenible de las empresas en Chile

ENERGÍA POSITIVA EL APORTE DE LAS ERNC AL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LAS EMPRESAS

Las energías renovables no convencionales (ERNC) en Chile avanzan como motor del desarrollo sostenible. Con energía solar, eólica, biomasa y geotermia, hoy representan casi la mitad de la capacidad instalada del país, reducen emisiones y fortalecen la competitividad de empresas en minería, salmonicultura, agroindustria y construcción.

Sol, viento, agua, e incluso residuos de madera y de animales. Esas fuentes naturales son parte del mix de energía positiva que hoy abastece a buena parte de las empresas, y también de la población, en Chile.

Claro, porque están en la base de las denominadas energías renovables no convencionales (ERNC), que en la última década han seguido creciendo fuerte y se han ido consolidando como pilar para el desarrollo sostenible de los sectores productivos y del país en su conjunto. Es que, a diferencia de alternativas tradicionales como los combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas), ofrecen un suministro “infinito” y un impacto ambiental muchísimo menor, partiendo por evitar las emisiones de carbono.

Algo fundamental para mitigar los efectos del cambio climático y de la crisis ambiental que amenazan con cada vez más fuerza nuestro bienestar y sobrevivencia en el planeta. ¿Cuál es el panorama actual de utilización de las ERNC y qué beneficios están entregando a diversos rubros industriales?, ¿Qué oportunidades y desafíos afronta su expansión? A continuación, te lo contamos.

EL ESCENARIO RENOVABLE

La participación de las energías renovables no convencionales en la matriz energética chilena ha crecido de manera exponencial, especialmente en lo que respecta a la generación eléctrica. Mientras en 2010, la capacidad instalada de ERNC con este fin bordeaba los 500 MW, equivalente al 1,5% del total, en mayo de 2025 este ítem alcanzó los 17.714 MW, que representa un 48% del total del Sistema Eléctrico Nacional (36.871 MW).

Así lo indican desde la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), detallando que las principales fuentes son: la solar fotovoltaica, con 11.113 MW (30,1%); la energía eólica, con 5.226 MW (14,2%); la minihidráulica de pasada, con 659 MW (1,8%); la biomasa y el biogás, con 523 MW (1,5%); la termosolar, con 108 MW (0,3%); y la geotermia, con 83 MW (0,2%).

“Durante 2024, las ERNC generaron el 38% de la energía del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), con variaciones mensuales según condiciones climáticas. En lo que va de 2025, su participación acumulada alcanza el 41,3%, destacando especialmente la solar fotovoltaica con un 23,3% y la eólica con un 13,1%. Estos datos reflejan el dinamismo del sector y el avance sostenido de las fuentes limpias dentro de la matriz eléctrica nacional”, apuntan.

No obstante, en ACERA recuerdan que la electricidad representa sólo el 22% del consumo energético del país y que el resto proviene de la quema de combustibles fósiles (64%) y biomasa (14%). “En este contexto, es necesario incentivar un mayor crecimiento de la demanda a través de la electrificación de consumos que históricamente han sido abastecido por medio de combustibles fósiles, tales como el transporte, la climatización y el sector industrial”, advierten.

En relación con las ERNC térmicas (biomasa, solar térmica, geotermia de baja entalpía, bombas de calor), añaden que “tienen un potencial significativo, pero aún subutilizado, en donde se detectan brechas en políticas de fomento, información y financiamiento para usuarios residenciales e industriales. En este sentido, la biomasa sigue siendo la principal fuente renovable para usos térmicos, especialmente en sectores industriales y residenciales en el sur del país”.

APORTE A LA SOSTENIBILIDAD

¿De qué manera las energías renovables están aportando al desarrollo sustentable del país en general y de las empresas en particular? Rosa Riquelme, Directora Ejecutiva de la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE), organismo encargado de implementar políticas públicas en esta materia, responde que “la creciente participación de las ERNC en nuestra matriz energética es clave para el desarrollo sostenible de Chile. No solo ha permitido reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino también diversificar nuestra matriz energética, haciéndola más resiliente y menos dependiente de combustibles fósiles importados”.

Agrega que para las empresas, “esto ha significado mayores oportunidades de competitividad, acceso a energía más limpia y predecible en costos, y una mejora importante en sus estándares de sostenibilidad. Hoy vemos cómo industrias de todo tipo están incorporando ERNC no solo por razones ambientales, sino también económicas y reputacionales. Es un cambio estructural que beneficia al país y al sector privado por igual”. Rosa Riquelme comenta que la AgenciaSE ha trabajado con diversos sectores productivos y los beneficios del uso de ERNC son tangibles y medibles. Los principales “tienen que ver con la reducción de costos operacionales, ya que las empresas que incorporan generación solar fotovoltaica logran efectivamente reducir su gasto energético. Asimismo, permiten a las empresas acceder a certificaciones y a nuevos mercados, y a conseguir una mayor autonomía energética, especialmente en zonas aisladas o rurales, donde la conexión a la red es limitada o costosa”, destaca.

En la misma línea, en ACERA entregan datos concretos sobre los positivos impactos que han generado las ERNC. “En términos ambientales, la penetración de ERNC ha reducido drásticamente la dependencia de combustibles fósiles en la generación eléctrica. Entre 2018 y 2024, el factor de emisión del sistema disminuyó en un 50%, lo que significa que hoy se emite la mitad del CO2 equivalente por cada MWh generado. Además, el plan de retiro de centrales a carbón ha avanzado con la salida del 50% de su capacidad instalada, en línea con el compromiso de cierre total al 2040”, detallan.

También aseguran que las ERNC han movilizado inversiones por más de US$25.000 millones, generando empleos especializados y dinamizando la infraestructura eléctrica nacional. Y desde la perspectiva social, destacan que más de 30.000 hogares han instalado sistemas fotovoltaicos en sus techos, promoviendo una mayor descentralización del sistema y dando paso a modelos innovadores como la generación distribuida y las comunidades energéticas, con beneficios directos para las familias y territorios.

MINERÍA, SALMONICULTURA Y AGROINDUSTRIA

Los distintos sectores industriales y empresariales han ido incorporando las ERNC de manera creciente, a través de diversos modos, transformándose en una estrategia clave para su sostenibilidad. En la minería, principal rubro productivo del país, por ejemplo, las empresas las usan principalmente para abastecer de electricidad sus operaciones, a través de contratos de suministro con fuentes renovables. Carlos Gajardo, Gerente de Medio Ambiente de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), apunta que “en 2023, según cifras de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el suministro eléctrico con energías limpias en la minería del cobre alcanzó un 74%, siendo los procesos intensivos en electricidad, los de concentración de minerales y la electro-obtención”.

Añade que esto ha permitido una notable reducción de emisiones indirectas de gases de efecto invernadero (GEI): solo en 2023 se evitaron 4.814,5 kt de dióxido de carbono equivalente (CO2 eq), según Cochilco. “La implementación del uso de energías limpias contribuye en el avance hacia la carbono neutralidad del sector y al cumplimiento de metas establecidas en diversos instrumentos, entre ellos, la Estrategia Climática de Largo Plazo y la Política Nacional Minera 2050”, comenta Gajardo.

Similar uso de las renovables hace el sector agroindustrial, donde hay empresas que adquieren este recurso desde compañías generadoras que usan ERNC y hay otras que usan paneles solares para producir electricidad. Carlos Descourvières, Gerente de Desarrollo y Sustentabilidad de Chilealimentos, señala que “el consumo de energía eléctrica de fuentes renovables ha aumentado significativamente desde 2022, convirtiéndose en la principal del sector”, alcanzando aproximadamente un 90% del total. Y subraya como beneficio principal la disminución de la huella de carbono.

Desde el sector salmonero, donde también las ERNC son fuente de electricidad, destacan otras ventajas. “Fortalecer y escalar las ERNC implica no solo generar valor agregado al reducir costos operativos y mejorar nuestra competitividad global, sino también proteger los ecosistemas costeros y preservar el entorno para las generaciones futuras”, plantea Marcela Bravo, Gerente de Estudios y Proyectos en SalmonChile. 

Un caso concreto presenta la empresa Ventisqueros que cuenta con tres grandes instalaciones 100% abastecidas con energía renovable no convencional: la planta de procesos Chincui, el centro de acopio Chincui y el centro de cultivo marino Tubildad.

“En la planta de procesamiento, la ERNC se utiliza para operar toda la maquinaria y los equipos involucrados en la cadena productiva, tales como el sistema de bombeo de peces, áreas de enfriamiento, fileteado, empaque y tratamiento de residuos líquidos.

En las oficinas administrativas, se emplea principalmente para iluminación. Y el centro de cultivo, se usa para alimentar generadores que accionan los sistemas de alimentación automatizada, lámparas de fotoperiodo y todos los equipos del pontón”, detalla Igor Stack, Gerente Técnico de la empresa. ¿Beneficios tangibles? Más de 180 mil litros de petróleo ahorrados en un período productivo de 21 meses, lo que equivale a una reducción de 427 toneladas de CO2. A eso se suman otros como “la eliminación del riesgo de derrames de hidrocarburos, ya que no es necesario almacenar combustibles en el centro; la disminución total de emisiones de ruido, lo que beneficia tanto a los trabajadores como a los vecinos y a la fauna marina local”, afirma Stack.

FORESTAL, ALIMENTOS Y CONSTRUCCIÓN

El autoabastecimiento de energía es otra utilidad relevante que las empresas e industrias han encontrado en las ERNC. Uno de los mejores ejemplos al respecto se da en el sector forestal, donde la fuente renovable predominante ha sido desde siempre la “bioenergía”, recurso proveniente de la materia orgánica (biomasa) que por medio de diferentes procesos puede entregar energía térmica (calor), térmica y eléctrica (cogeneración) e incluso electricidad, calor y frío (trigeneración).

Antonio Minte, Gerente General de Corma, resalta: “Nuestro sector forestal y maderero, usan una gran parte de la biomasa residual de sus procesos, desde el bosque hasta la industria, para generar su propia energía, siendo un ejemplo de valorización de residuos, circularidad y bioeconomía”. Añade que, según el Balance Nacional del Ministerio de Energía, la biomasa es la principal fuente de energía renovable del país, ocupando el segundo lugar (27,4%) después del petróleo crudo (28,2%), y muy por sobre la hídrica (6,1%) solar (4,8%) y eólica (2,4%).

Asimismo, comenta que algunas compañías forestales hoy también están sumando proyectos de energía eólica para electricidad y evaluando la alternativa del hidrógeno verde para bajar la huella de carbono en el transporte y maquinaria pesada.

Con respecto a los beneficios, destaca primero el económico, ya que se valoriza energéticamente un residuo propio de los procesos. Y suma el ambiental, ya que la biomasa es considerada carbono neutral por lo que permite sustituir combustibles fósiles y reducir la huella de carbono del sector.

Además, Antonio Minte subraya que “la capacidad instalada de generación mediante biomasa no solo cubre las necesidades internas de energía en plantas de celulosa, aserraderos y otras instalaciones industriales, sino que en varios casos permite inyectar excedentes al Sistema Eléctrico Nacional, contribuyendo directamente a una matriz energética más limpia para el país”.

El autoabastecimiento con ERNC también está bien presente entre los productores de carnes de aves y cerdo. Daniela Álvarez, Gerente de Sostenibilidad de ChileCarne, explica que sus asociados utilizan energías renovables “en casi todos sus procesos productivos, por cuanto muchas de las empresas están produciendo ellas mismas sus energéticos provenientes de fuentes solares y biomasa, pero también porque varias de nuestras empresas mantienen contratos de compra de energía verde certificada con sus proveedores locales”.

En materia de autogeneración destaca el uso del biogás producido mediante la digestión anaeróbica de los purines de cerdo, residuo que corresponde a una mezcla de heces y orines animales, restos vegetales, aguas residuales y otros. El biogás generado se usa “en calderas para la calefacción de los mismos sistemas, o en calefacción de las maternidades y primeras etapas de crianza animal, en el peletizado del alimento balanceado y también en la generación de energía eléctrica a la red”, acota. Y comenta que hay proyectos en evaluación ambiental, que permitirían utilizarlo como BioGNL para mitigar las emisiones del transporte de carga de larga distancia.

Daniela Álvarez agrega que algunas empresas también han incursionado en la generación de energía térmica, a partir de otras fuentes de biomasa, para calentar agua sanitaria o producir vapor en las plantas faenadoras. “Estas aplicaciones se complementan con la incorporación de tecnologías que optimizan el uso eficiente de la energía renovable, mejorando la competitividad y sostenibilidad de las operaciones”, asegura.

En el sector construcción las ERNC también sirven para autoabastecimiento. Katherine Martínez, líder de Sostenibilidad Ambiental de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), de la Cámara Chilena de la Construcción, señala que lo que más se usa son los sistemas fotovoltaicos (FV) que, “entre sus ventajas, se encuentra la flexibilidad de uso en distintas escalas y para diferentes espacios, por lo que pueden usarlas distintos tipos de empresas.

Así, hay empresas industriales que usan sistemas FV para generar electricidad que sirva para sus procesos productivos. Por otro lado, hay empresas proveedores que usan estos sistemas para energía en sus centros de distribución. Y adicionalmente, están las empresas inmobiliarias que los incluyen en proyectos de edificación”.

Comenta que, por otro lado, hay sistemas móviles de generación para zonas remotas, como una innovadora torre híbrida solar eólica desarrollada por la empresa Cleanlight que permite generar energía constante y limpia en lugares con baja radiación solar. Este proyecto “se desarrolla en el marco del programa Construye Zero, como una de las tecnologías de adaptación al cambio climático”, expone Katherine Martínez.

OPORTUNIDADES Y TENDENCIAS

“Las ERNC constituyen un pilar fundamental para avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible. Sin embargo, su verdadero potencial se alcanza cuando se integran estratégicamente con iniciativas de eficiencia energética”. Así lo sostiene Roxana Silva, presidenta de Anesco Chile, asociación que reúne a empresas especializadas en el desarrollo de proyectos que combinan estos dos elementos.

Asegura que en el ámbito empresarial, la sinergia entre eficiencia energética y ERNC habilita proyectos más sólidos y resilientes, con importantes beneficios económicos y ambientales. “De hecho, en múltiples casos, esta estrategia ha permitido reducir los períodos de retorno de inversión a menos de cinco años, alcanzar ahorros energéticos superiores al 20% y lograr reducciones de emisiones de CO2 que pueden llegar hasta un 80% anual, dependiendo de la naturaleza del proyecto y los energéticos reemplazados”, grafica.

Asimismo, Roxana Silva afirma que las oportunidades para el uso de estas tecnologías en las empresas son transversales, destacando especialmente los sectores donde existe un alto consumo energético, como el agroindustrial, manufacturero, minero y forestal. También advierte opciones de desarrollo crecientes en edificios comerciales, hospitales, centros deportivos y educacionales. 

Una empresa que desarrolla proyectos con ERNC es Copec Flux, que ofrece “soluciones energéticas integrales y adaptadas a las necesidades operativas de cada industria”, dice su Gerente General, David Rau. A partir de su experiencia comenta que actualmente existe “una adopción creciente de tecnologías avanzadas, como paneles solares bifaciales, que mejoran significativamente la eficiencia energética, junto con una gestión proactiva de operación y mantenimiento apoyada en inteligencia artificial, lo que permite anticipar fallas y optimizar el rendimiento de los activos.

También está tomando fuerza la integración multi tecnología, que combina generación solar, almacenamiento en baterías (BESS) y respaldo térmico o diésel, gestionado a través de plataformas inteligentes que permiten una gestión energética integral y en tiempo real”.

Mirando a futuro, David Rau sostiene que la electrificación es un pilar clave de la transición energética y está impulsando una transformación profunda en los sistemas productivos, que exige no solo fuentes limpias, sino también mejores servicios eléctricos, integración tecnológica y una gestión inteligente de la energía. También advierte una tendencia clara hacia la autogeneración con almacenamiento y un avance de la digitalización, la optimización del consumo y la electromovilidad industrial. “Además, el aumento de las exigencias regulatorias y ambientales está acelerando este cambio. En este contexto, las empresas que adopten soluciones renovables, flexibles y bien gestionadas contarán con ventajas concretas en costos, cumplimiento y competitividad”, concluye. Para tenerlo en cuenta.

EL DESAFÍO DE LA TRANSMISIÓN

Uno de los desafíos más relevantes para seguir ampliando el uso de las ERNC en nuestro país es fortalecer el sistema de transmisión eléctrica. Javier Tapia, Director Ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile, explica que “su adecuado mantenimiento, uso y expansión constituyen la principal condición habilitante para aprovechar todo el potencial de las energías renovables del país. Hoy enfrentamos cuellos de botella críticos que están generando pérdidas de energía limpia -los llamados vertimientos- y frenando el ingreso de nuevos proyectos al sistema, además de provocar otros problemas, como diferencias de precios en diversas zonas del país y una calidad de servicio inadecuada. Urge acelerar los desarrollos en transmisión para corregir estas falencias”.

En ese contexto, indica que se requiere aumentar significativa y aceleradamente la infraestructura de transmisión a lo largo del país, con una mirada estratégica de largo plazo. Y postula que para lograrlo, “es indispensable agilizar los procesos de otorgamiento de permisos y aprobación ambiental, reforzar el trabajo territorial, asegurar reglas claras y estables para la inversión y, sobre todo, planificar con holgura y de manera anticipada la infraestructura de red que se requerirá en el futuro”.