Si no hiciéramos nada, nuestras emisiones podrían casi duplicarse. La descarbonización es una decisión estratégica.
Una característica que distingue a los salmones es su habilidad para saltar, lo que les permite sortear obstáculos y escapar de peligros, señalan quienes han estudiado a estas especies. Pues bien, haciendo un paralelo con ese comportamiento, se podría decir que la empresa Salmones Austral hoy está dando un gran salto para superar las barreras que existen en la senda para avanzar hacia la descarbonización y hacer cada vez más sostenibles sus operaciones. Impulso clave en este esfuerzo es el trabajo conjunto con sus proveedores de insumos y servicios, cuyas emisiones representan la mayor parte de la huella de carbono de la compañía. Esto, a través de iniciativas bien interesantes que describimos en este artículo y que, sin duda, contribuyen al desarrollo de una acuicultura sostenible.
PLAN BASADO EN LA CIENCIA
Actualmente, Salmones Austral, cuenta con un plan de descarbonización basado en la ciencia, en el que definió una meta clara al año 2033: reducir sus emisiones, en términos absolutos, desde 290 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e) a aproximadamente 209 mil toneladas, tomando como base el año 2022. “Si no hiciéramos nada, para nuestro nivel de producción, llegaríamos a generar casi el doble de emisiones, alrededor de 400 mil toneladas”, afirma Jaime Molina, subgerente de sostenibilidad de la empresa, dando cuenta de la relevancia ambiental de esta iniciativa.
Agrega que este plan se enmarca “en una estrategia de sostenibilidad de una jerarquía muy alta, en la que también se incluyeron algunos instrumentos relacionados con las finanzas sostenibles. De esta manera, con algunos bancos desarrollamos un esquema en donde nuestro crédito tiene cuatro KPI (indicadores clave de rendimiento): aumento de volumen certificado por ASC (Aquaculture Stewardship Council), disminución en uso de antibióticos, reducción de la tasa de accidentes y disminución de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestras operaciones”.
El ejecutivo subraya, además, que esto parte de una convicción corporativa, que involucra a los directores y dueños de la compañía, su plana gerencial, las trabajadoras y trabajadores.
Jaime Molina comenta que, para diseñar el plan de descarbonización, la compañía tomó como referencia el estándar internacional de Science Based Targets initiative (SBTi), impulsado por Carbon Disclosure Project, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). “Eso implica que debemos llegar a una nitidez de datos muy alta para poder medir y gestionar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, lo que lo hace mucho más complicado, pero también mucho más válido, confiable y exacto en las mediciones y en la trayectoria de disminución de emisiones que, por cierto, está alineado con el estándar del Acuerdo de París”, asegura.
El estándar SBTi indica que las emisiones de carbono se deben gestionar en sus tres dimensiones o alcances:
- Alcance 1: Son todas aquellas que la compañía controla directamente, como las provenientes de sus embarcaciones y vehículos.
- Alcance 2: Provienen del consumo de electricidad y energía de la empresa.
- Alcance 3: Corresponde a las emisiones generadas por los proveedores de los bienes y servicios adquiridos por la compañía, entre las que sobresalen las asociadas al alimento que consumen los peces, “que representan entre el 60% a 70% de la huella de carbono de nuestra empresa”, indica Molina. A eso se suman las emisiones relacionadas con la logística para el transporte de los productos y con el suministro del embalaje para los mismos, entre otras. “Esto lo hace más difícil, porque también implica hacernos responsables de que nuestros proveedores alcancen metas de reducción de emisiones que son de las más exigentes a nivel global”, acota.
INICIATIVAS INNOVADORAS
Considerando lo anterior, el plan de descarbonización de Salmones Austral contiene diversas acciones y medidas para reducir las emisiones en sus tres alcances y está desarrollando un fuerte trabajo conjunto con sus proveedores para avanzar hacia el cumplimiento de sus objetivos de descarbonización.
El Subgerente de Sostenibilidad detalla que “este plan lo tenemos calendarizado mensualmente desde 2022 hasta 2033, con diferentes iniciativas de innovación y tecnología aplicada a la acuicultura para alcanzar las metas propuestas. Además, tenemos un sistema de monitoreo mensual de la huella de carbono, que nos permite ver si es necesario hacer ajustes o adaptaciones”.
Entre las iniciativas para reducir las emisiones de Alcance 1 destaca el uso de generadores híbridos. “Son sistemas donde el generador tradicional carga una batería, la cual entrega energía a los pontones. Con esto se puede reducir hasta el 50% del uso del generador tradicional, lo que permite disminuir el consumo de combustible que forma parte de la huella de carbono y también se aminora el ruido, lo que impacta positivamente en las comunidades y en la población biológica que están alrededor de los centros de cultivo”, destaca Molina.
Esta ventajosa innovación se ha implementado con la colaboración de Fjord Maritime. Steve Burns, managing director LATAM de esta empresa, entrega más detalles: “Suministramos una solución de baterías híbrida a Salmones Austral para que puedan utilizar un sistema de almacenamiento de baterías de tecnología avanzada que monitoriza automáticamente la demanda energética de las modernas barcazas de alimentación y permite reducir el consumo de combustibles fósiles, prolongar la vida útil de los generadores, proporcionar energía limpia y estable, y además ofrece a los empleados un espacio de trabajo silencioso durante largos periodos de día y de noche”.
El especialista agrega que, hasta mediados de noviembre, Fjord Maritime había instalado esta tecnología híbrida en 6 barcazas y destaca que en los primeros 10 meses de este año se logró reducir más de 250 toneladas en las emisiones totales de CO2.
La siguiente etapa en esta senda de descarbonización es la implementación de otra iniciativa bien innovadora: una jaula solar flotante. “Es como un parque de paneles solares en una jaula de uno de nuestros centros cerca de Chaitén, lo que permitirá ahorrar el 50% del consumo de combustible”, expone Jaime Molina. Este proyecto se está ejecutando con la empresa noruega Alotta, que está asociada a AKVA a nivel local, y también con Fjord Maritime. Steve Burns comenta: “Este ‘generador verde’ funciona en paralelo con el sistema híbrido y suministrará suficiente energía solar para reducir aún más los combustibles fósiles y extender la vida útil del generador mucho más allá de lo que hemos visto anteriormente”.
El ejecutivo indica que con las acciones implementadas buscan “seguir siendo el proveedor global de sistemas híbridos, pero también queremos seguir trabajando estrechamente con nuestros clientes para contribuir en reducir aún más la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar el entorno de cultivo y ayudarles a alcanzar los futuros objetivos de emisiones de CO2”.
ABASTECIMIENTO FOTOVOLTAICO
Para disminuir las emisiones de carbono provenientes de su suministro eléctrico (Alcance 2), en tanto, Salmones Austral ha cerrado contratos con proveedores de energías renovables, como Solarity que está desarrollando dos plantas solares fotovoltaicas: una para abastecer la piscicultura ubicada en Chamiza y otra para la planta de proceso Los Arrayanes.
Horacio Melo, cofundador y gerente general de dicha empresa, detalla que “ambos proyectos utilizan tecnología innovadora que permite un mayor aprovechamiento de la radiación solar y una mejor eficiencia energética, permitiendo que los proyectos generen ahorros importantes incluso estando en el sur de nuestro país. En total, las plantas generarán más de 3.000 MWh de energía desplazando energía que actualmente proviene de la red convencional por energía limpia, económica y generada en el mismo lugar de consumo”.
En Los Arrayanes se está habilitando el terreno para comenzar con la construcción, mientras que el proyecto de Chamiza está en proceso de obtención de los permisos. “Una vez en operación, ambas plantas permitirán reducir aproximadamente 700 toneladas de CO2 al año, contribuyendo de forma directa al compromiso de Salmones Austral con la reducción de su huella de carbono”, señala el ejecutivo.
Luego subraya que estas iniciativas reflejan “cómo la industria acuícola puede avanzar de manera concreta hacia una operación más sustentable. Solarity y Salmones Austral han trabajado en un modelo integral que combina viabilidad técnica, cumplimiento ambiental y rentabilidad energética. Cabe destacar que estos proyectos requieren cero inversión por parte de Salmones Austral; Solarity gestiona todo el financiamiento, construcción y operación”.
Horacio Melo apunta que el objetivo conjunto es “avanzar hacia una operación carbono neutral, fortaleciendo la estrategia de descarbonización de Salmones Austral y demostrando que es posible integrar energía renovable de manera eficiente y escalable en sectores industriales exigentes como la salmonicultura”. Y añade que, con estos proyectos, la compañía salmonera “se posiciona a la vanguardia de la transición energética en el sector, reduciendo costos operacionales y consolidando un compromiso real con la sostenibilidad ambiental”.
ALIMENTOS CON MENOR HUELLA
Como ya se mencionó, en la huella de carbono de Salmones Austral, el mayor porcentaje de las emisiones de ases de efecto invernadero proveniente de la cadena asociada a la alimentación de los peces. “Por lo mismo, el primer trabajo que desarrollamos fue ir a conversar con nuestros dos mayores proveedores de alimento, Skretting y BioMar, para pedirles que desarrollaran alguna forma de producir alimento que tuviera una baja huella de carbono. Inicialmente, el precio era muy caro ya que éramos los únicos que estábamos haciendo ese requerimiento, marcando una innovación interesante en la industria a nivel latinoamericano. Estuvimos dos o tres años estudiando el tema con ellos hasta que se logró bajar el factor de emisión, lo cual permitió reducir el costo de los alimentos con baja huella de carbono. Ahora esta parte de la cadena ha disminuido sus emisiones en un 20% a 30%”, expone Jaime Molina.
En relación con este tema, desde BioMar resaltan que ellos suscribieron de forma pionera el compromiso voluntario de descarbonización asumido por Salmones Austral, basado en la ciencia, para apoyar en una escala global esta iniciativa dentro de la industria de alimentación de la acuicultura. Marianne Montt, sustainability leader de la empresa en Chile, comenta que, en ese marco, “el Grupo se comprometió a reducir las emisiones absolutas de GEI de alcance 1 y 2 en un 42% para 2030, tomando como referencia año 2020”, y las de alcance 3 en un 30% para 2030 en relación con el año 2021.
Luego añade que “en las etapas previas al compromiso de Salmones Austral a SBTi, los apoyamos en la evaluación del esquema, lo que implicaba y cómo se podría ver un plan de reducción de la huella de carbono del alimento utilizado en sus operaciones. Ya firmado el compromiso con SBTi, el trabajo consiste en gestionar mensualmente y planificar hacia adelante las metas relacionadas a la reducción de la huella de carbono de todo el alimento entregado por BioMar. Para esto contamos con la herramienta de BioSustain que nos permite calcular la huella de producto de cada una de las estrategias de alimentación que ofrecemos”. Destaca, asimismo, que la colaboración con Salmones Austral “tiene sinergias muy valiosas para ejecutar formas directas que disminuyan la huella de carbono de alcance tres, referente a los alimentos que entrega BioMar. Lo que buscamos es construir en conjunto una planificación que permita a ambas compañías gestionar la huella de carbono de manera optimizada”.
En cuanto a los avances de esta labor, Marianne Montt indica que han conseguido estrechar la colaboración entre los equipos de sostenibilidad de las dos empresas, como también crear una nueva estructura de trabajo para la gestión mensual en esta materia.
Agrega que la meta final es acompañar a Salmones Austral para que pueda alcanzar sus objetivos en materia de descarbonización, “entregando todo el conocimiento técnico e innovación que se requiere para disminuir la huella de carbono de los alimentos. La sofisticación de la información tanto histórica como hacia futuro requiere principalmente de dos elementos: herramientas tecnológicas, como también un equipo especializado en materias de sostenibilidad. En un segundo plano, BioMar espera lograr ser un referente en Chile, como empresa proveedora de alimentos para toda la salmonicultura chilena. La seriedad con que nos encontramos trabajando todos los temas de cambio climático y los esfuerzos tanto de innovación de materias primas junto a nuestros proveedores, nos entregan seguridad que el camino a la descarbonización es posible, si la cadena de valor se compromete y exige con rigor sobre estas materias. BioMar espera que, al igual que Salmones Austral, nuevas compañías se sumen a esta meta común”.
ANÁLISIS DE CICLO DE VIDA
Skretting Chile es el otro proveedor de alimentos relevante que tiene Salmones Austral. Juan Manuel Leiva, subgerente de sustentabilidad de la empresa, explica que luego
de conocer en profundidad las iniciativas, metas y desafíos de la compañía salmonera en materia de sostenibilidad, “buscamos co-construir valor a través de nuestra propuesta ACT (Acción, Conexión y Tecnología), colaborando estrechamente para apoyar sus esfuerzos de descarbonización. En lo inmediato, hemos puesto a disposición nuestra experiencia en Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una herramienta que nos permite identificar las principales fuentes de emisiones asociadas a los alimentos que suministramos. Esta información entrega una base sólida para impulsar acciones concretas orientadas a la reducción de la huella de carbono en toda la cadena de valor”.
En ese contexto, el ejecutivo subraya la apertura y el compromiso de Salmones Austral para construir una visión compartida hacia una acuicultura más responsable y sostenible, considerando que las alianzas estratégicas son claves para avanzar en esa dirección. “Este tipo de colaboración refleja el espíritu de la propuesta de valor ACT de Skretting, que promueve el trabajo conjunto y la transparencia como pilares para generar impactos positivos. Un aspecto especialmente relevante es la disposición de la empresa a alinearse con objetivos basados en ciencia (Science Based Targets), lo cual representa un paso importante hacia una gestión más rigurosa y medible de su desempeño ambiental”, sostiene. De igual modo, resalta que el propósito final es que, mediante este trabajo colaborativo, Salmones Austral pueda avanzar en el cumplimiento de sus objetivos de sostenibilidad, particularmente en lo relativo a la reducción de su huella de carbono.
Juan Manuel Leiva añade que el Análisis de Ciclo de Vida ha sido un punto de partida clave para identificar oportunidades y establecer objetivos ambiciosos en materia de reducción de emisiones. Y que este enfoque está alineado con su propuesta de valor ACT, que promueve la co-construcción de soluciones con sus clientes y socios de la cadena. Enseguida comenta que en Skretting Chile han asumido compromisos claros y públicos en materia de descarbonización interna, adoptando objetivos validados por SBTi, que consideran una reducción de un 30% de la huella de carbono en los alcances 1 y 2, y de un 39% en el alcance 3 al año 2030. En ese marco, han concretado iniciativas relevantes, como el cambio de caldera a gas en su planta Pargua y la carbono neutralidad de su planta de Osorno.
Sobre ese escenario, Juan Manuel Leiva plantea que el foco de la empresa está en que estos compromisos se traduzcan en acciones concretas, “como la optimización de fórmulas, el trabajo con proveedores estratégicos, la mejora de la eficiencia energética y los proyectos de descarbonización interna. Todo ello, en conjunto, establece una trayectoria clara de reducción de emisiones que beneficia a Skretting, a nuestros clientes y, finalmente, a toda la industria”.
LOGÍSTICA SOSTENIBLE
Salmones Austral impulsa también varias iniciativas para descarbonizar su logística de transporte, explorando diversas opciones para hacerlo por medios que utilicen combustibles alternativos y más sustentables. Jaime Molina destaca, por ejemplo, que la compañía cerró un contrato para que un porcentaje de sus envíos se hicieran a través de transporte marítimo que utiliza biocombustibles. “Esta es una muy buena iniciativa y creemos que puede crecer mucho si otras compañías se suman a esta perspectiva de que la sostenibilidad es en toda la cadena de valor y logística de la industria, no solo en la propia empresa”, señala.
Por otra parte, la empresa está viendo la opción de que el transporte aéreo -que emite una alta huella de carbono- en que exportan sus productos utilice combustible de aviación sostenible (SAF). Y también participó de un piloto que se hizo recientemente en la zona sur para enviar contenedores por tren.
En este contexto, la colaboración con la compañía internacional Maersk es fundamental para impulsar la descarbonización en su logística de transporte.
Alexis Rodríguez, director para la Ejecución Energética en Latinoamérica del grupo Moller-Maersk, desarrolla programas y sistemas para acelerar la transición energética a través de nuevas tecnologías que agreguen valor a sus clientes y a los productos que transportan. Sobre ese escenario, comenta que en Chile han podido “probar, escalar y ajustar tecnologías a lo largo de toda la cadena de suministro”, desde el ciclo de producción hasta la llegada del producto al consumidor final. Y que, en particular, la industria salmonera ha exigido estándares más altos en logística, temperatura, trazabilidad y, sobre todo, reducción de emisiones. En respuesta a eso, ya cuentan por ejemplo con “los primeros camiones capaces de operar con carga en cero o bajas emisiones. No es solo innovación logística: es un cambio cultural y operativo”, dice. Y subraya el activo rol que ha jugado Salmones Austral en el desarrollo de las pruebas necesarias para lograr estos avances: “Este no es un trabajo unilateral. Requiere un cliente-partner que esté tan comprometido como nosotros. Y ese es el caso”.
Alexis Rodríguez plantea, añade que, una de las grandes desventajas para el transporte del salmón chileno desde el sur del país hasta los mercados internacionales es la distancia, lo cual se compensa en parte con la calidad del producto y la robustez de su cadena de valor. Al respecto, señala que están trabajando en “integrar la cadena de suministro para reducir emisiones y mejorar eficiencia. Desde refrigerantes a base de CO2 en Puerto Montt hasta pilotos de tren y tecnologías alternativas para cubrir los más de mil kilómetros desde los centros de cultivo hasta los puntos de consolidación logística”.
El representante de Moller-Maersk advierte, además, que avanzar en descarbonización es una exigencia del mercado. “Hoy los clientes finales preguntan por trazabilidad, por huella de carbono y por cómo se produjo ese alimento. La cadena logística debe estar a la altura de esa conversación”, recuerda. En ese sentido, destaca que iniciativas como el trabajo con Salmones Austral son muy relevantes ya que permiten probar soluciones para reducir el impacto ambiental sin perder competitividad. En línea con lo anterior y desde una perspectiva más amplia, Jaime Molina concluye con una reflexión más profunda sobre la estrategia de sostenibilidad de la compañía salmonera: “Estamos marcando pauta en la gestión de emisiones de gases de efecto invernadero para la industria. Estamos decididos a seguir trabajando así y creemos que una empresa como la nuestra puede ser líder en el sector, generando bienestar para nuestros colaboradores y las comunidades vecinas. Entendemos que este es el camino que hay que tomar y también es un atributo que el consumidor pide; en los mercados maduros se exigen buenas prácticas y ese es el camino en que estamos.


