“La jubilación no es el final del trabajo, es el inicio de una nueva estrategia de vida.”
Enroka plantea una nueva forma de abordar la longevidad y el retiro laboral en Chile, entendiendo esta etapa como un proceso vital, económico y cultural. Desde el sur del país, la organización acompaña a personas y empresas a anticipar una vida longeva, activa y con propósito.
En Chile envejecemos más rápido que nuestra capacidad de conversar sobre ello. La transición al retiro laboral sigue tratándose como un trámite previsional, cuando en realidad es uno de los cambios vitales más profundos de la vida adulta. En un país que envejece aceleradamente, esta conversación dejó de ser privada o asistencialista: hoy es económica, cultural y social. En ese cruce irrumpe Enroka, con K, una organización que acompaña a personas y empresas a prepararse para una vida longeva, activa y con propósito.
Marcela Ponce Lazcano, CEO de Enroka, está bien convencida de que la “longevidad nos toca a todos”. En Chile, el cambio demográfico avanza a una velocidad sin precedentes. Mientras Europa tardó más de un siglo en alcanzar su actual nivel de envejecimiento, nuestro país lo vivió en apenas cuatro décadas. En 2035, la mitad de la población tendrá más de 50 años. El impacto cultural, laboral y económico es evidente, pero la preparación como sociedad aún es mínima.
El nombre de la organización Enroka, proviene del ajedrez: el movimiento del enroque, oportunidad en la que dos piezas cambian de posición para protegerse y ajustar la estrategia de juego. Para Ponce, ese gesto sintetiza lo que ocurre en la vida cuando se aproxima el retiro: “Hay un momento en que debemos cambiar nuestro rol, redefinir la estrategia y prepararnos física, emocional y financieramente”, explica Marcela.
Detrás de Enroka hay tres socias con trayectorias complementarias. Yean Carla Gandulfo, directora de Finanzas y Compliance, Ximena Hodge, Directora de Metodología y Experiencia y Marcela Ponce, con más de 25 años en producción de eventos y un trabajo profundo en temáticas sociales. Desde Puerto Montt y Puerto Varas han extendido su trabajo a todo Chile durante los últimos dos años, instalando un mensaje urgente: la transición al retiro no es un trámite previsional, sino un proceso vital que requiere anticipación, herramientas y acompañamiento.
El programa principal de la organización, Off Boarding Senior, aborda precisamente ese tránsito. Su foco no está en la salida administrativa, sino en la experiencia humana que la acompaña. Enroka propone una salida laboral digna, consciente y trabajada, que permita a las personas visualizar un proyecto claro después—o incluso antes— de la jubilación.
Esto cobra especial relevancia en un mercado laboral que, en la práctica, comienza a expulsar talento desde los 50 años. Las alternativas son diversas y no responden a una única fórmula: reinserción laboral, emprendimiento, mentorías, inversión, voluntariado o simplemente la construcción de un propósito post laboral que devuelva sentido y estructura a esta etapa. “El problema no es la jubilación en sí, sino cómo las personas llegan a ella: sin relato, sin preparación y muchas veces sin reconocimiento”, señala Ponce.
Pero Enroka también trabaja con las empresas desde adentro. El diagnóstico inicial revisa cómo cada organización aborda, o evita, la salida laboral, y cómo conviven hoy hasta cinco generaciones en un mismo espacio de trabajo. El desafío no es menor porque muchas compañías aún subestiman el aporte del talento senior. Se les cataloga como “lentos”, cuando en realidad operan con un ritmo distinto, con más reflexión, más templanza y menos impulsividad. Su experiencia puede acortar curvas de aprendizaje y fortalecer culturas organizacionales.
La discriminación por edad, conocido como edadismo, sigue siendo un obstáculo invisibilizado. Se expresa cuando se infantiliza a los mayores, cuando se asume que no deciden por sí mismos o cuando se construyen políticas desde la mirada de otros. Combatir ese sesgo implica reconocer el valor del conocimiento acumulado, el papel histórico del adulto mayor como transmisor de sabiduría y la urgencia de diseñar entornos más inclusivos para todos los tramos etarios.
Enroka también ha desarrollado Reflow, un programa digital que funciona como un “prejubilario”: una preparación integral que incluye mentalidad, bienestar físico, salud, finanzas, propósito de vida y planificación de un nuevo proyecto personal. Más que acompañar la salida, busca resignificarla.
Porque, como explica Marcela Ponce, “las personas no son su cargo; son su experiencia, su historia, su sabiduría”. Y en una sociedad donde el 70% de las personas mayores sigue activa, la longevidad se ha vuelto una oportunidad, no una carga.
Las empresas que apoyan adecuadamente la transición al retiro no solo retienen talento crítico, sino que también preservan el legado técnico y cultural que sostiene su continuidad productiva. Cada salida mal gestionada implica una pérdida de conocimiento difícil de recuperar. Acompañar ese proceso, en cambio, abre espacio a mentorías internas, transferencias estructuradas de saberes y equipos mejor preparados para los desafíos futuros.
Desde la región de Los Lagos, Enroka ha ido sembrando conciencia en empresas y personas. A veces el primer acercamiento nace de la curiosidad; otras, de la urgencia. Pero siempre surge la misma reflexión: “No estamos preparados”. En un país donde incluso, siendo uno de los más sísmico del mundo, pocos tienen una mochila de emergencia junto a la puerta, la metáfora se vuelve inevitable: avanzamos hacia la vejez sin preparar el terreno, explica Marcela Ponce.
Frente a ese escenario, Enroka propone cambiar la conversación. No esperar a la jubilación, sino anticiparnos y prepararnos por lo menos, desde los 50 años. Hablar de longevidad activa, no asistencialista. Diseñar intencionalmente el próximo capítulo de vida, en lugar de asumir que será un espacio de pasividad o deterioro. Construir comunidades, redes y propósitos que sostengan la vitalidad a largo plazo.
“Estamos envejeciendo todos”, dice Ponce. “La pregunta es si lo queremos hacer a ciegas o de manera consciente”. Y en esa respuesta se juega buena parte del futuro del trabajo, de las políticas públicas y de la vida personal de millones de chilenos.
Enroka sigue avanzando con la convicción de que la innovación sostenible no es un destino, sino un camino que se construye paso a paso, en terreno y con la comunidad. Su apuesta por soluciones que combinan ingeniería, responsabilidad y visión territorial demuestra que el sur de Chile puede ser laboratorio de progreso real. En un ecosistema que exige coherencia y acción, Enroka no solo responde. Enroka abre la ruta. Más de la empresa en enroka.cl y en su Instagram enroka_chile y su linkedin como Grupo Enroka, el poder de redefinir la vida.


