La salmonicultura puede y debe integrarse al territorio, identificando oportunidades de mejora y actuando con visión de largo plazo.
En Puerto Natales, la salmonicultura dejó de ser una actividad aislada para convertirse en un habilitador clave del desarrollo turístico. A través de conectividad aérea permanente, encadenamientos productivos y diálogo territorial, AquaChile impulsa un modelo donde industria y turismo se potencian, redefiniendo la proyección de Magallanes hacia el mundo.
Durante años, turismo y salmonicultura fueron observados en destinadas a convivir con tensión. Hoy, Puerto Natales muestra una relación que ha evolucionado hacia una alianza concreta, con impactos visibles en el empleo, la conectividad aérea, la gastronomía y el posicionamiento internacional del destino. El caso evidencia cómo una industria exportadora puede transformarse en un habilitador estructural del desarrollo turístico.
El movimiento constante de carga de salmón y personal asociado a la salmonicultura permitió consolidar vuelos durante todo el año hacia Puerto Natales. Esa conectividad sostenida impulsó la llegada de visitantes, fortaleció la economía local y dio forma a nuevas experiencias turísticas, rompiendo con la histórica estacionalidad que caracterizaba al destino.
Brenda Vera Soto, gerente regional de AquaChile Magallanes, recuerda que al llegar a la ciudad en 2009 la industria ya estaba presente, pero no se percibía como un actor local. Parte importante del procesamiento se realizaba fuera del territorio y el imaginario en torno a la salmonicultura estaba asociado a otras regiones del país. En paralelo, Puerto Natales consolidaba con fuerza su identidad turística, mientras la actividad acuícola avanzaba con baja visibilidad urbana.
En ese contexto, AquaChile tomó una decisión estratégica temprana de vincularse formalmente con el sector turístico. En 2011 se integró como socio a la Cámara de Turismo de Última Esperanza, iniciando un proceso de participación sostenida en espacios gremiales y de promoción territorial, relación que se profundizaría con el paso de los años.
LA PANDEMIA COMO PUNTO DE INFLEXIÓN
La crisis sanitaria del Covid-19 marcó un quiebre decisivo. Durante meses, el turismo se paralizó casi por completo en Chile. En febrero de 2021, la llegada de visitantes extranjeros cayó un 93,5%, lo que significó más de 370 mil turistas internacionales menos respecto del mismo mes del año anterior.
El impacto en los territorios turísticos fue inmediato: hoteles, restaurantes y servicios cerraron, y las ciudades enfrentaron una contracción abrupta de actividades. En ese escenario, la salmonicultura se mantuvo operativa y se transformó en uno de los pocos motores económicos activos en Puerto Natales, sosteniendo empleo, movimiento y continuidad territorial en una ciudad altamente dependiente del turismo. “Durante seis a ocho meses, quienes dieron vida a Puerto Natales fueron las empresas industriales”, relata Vera.
AquaChile incorporó trabajadores provenientes del turismo, permitiendo sostener ingresos y evitar la migración de capital humano calificado. Ese respaldo resultó clave para la recuperación posterior. “Pudimos evitar que guías, operadores y personal especializado se fueran del territorio, y eso fue determinante”, afirma Adriana Aguilar, gerente de la Cámara de Turismo de Última Esperanza A.G.
Desde el gremio turístico lo sintetizan con claridad: “Entre turismo y salmonicultura no hay competencia en este territorio. Hay complementariedad y respeto mutuo. El salmón es un infaltable. Somos una zona productora, por lo tanto lo incorporamos naturalmente en nuestra gastronomía, junto al cordero, la centolla y otros productos emblemáticos”, señala Aguilar.
CONECTIVIDAD AÉREA: EL HABILITADOR ESTRUCTURAL
Durante años, el turismo intentó mejorar la conectividad aérea de Puerto Natales sin éxito. Ese escenario cambió cuando la industria aseguró un movimiento constante asociado a la necesidad de transportar regularmente carga y personal. Ese flujo permanente —que considera el traslado de más de 500 toneladas de carga aérea de salmón solo en el primer semestre de 2025— permitió establecer acuerdos estables con aerolíneas y justificar operaciones durante todo el año.
El impacto es tangible. Según el Informe Mensual de Tráfico Aéreo del Ministerio de Transportes en 2025 la oferta aérea hacia y desde Puerto Natales creció un 34%. Entre enero y abril se registraron 450 vuelos, superando los 337 del mismo período de 2024. Solo en abril arribaron 73 vuelos, frente a los 45 del año anterior, lo que representa un incremento del 62% y se traduce en la llegada de 12 mil pasajeros ese mes. En total, más de 71 mil personas arribaron a la capital de la provincia de Última Esperanza durante el primer cuatrimestre de 2025, un 36% más que en igual período del año anterior.
“Hoy los visitantes llegan directamente a Puerto Natales, sin pasar por Punta Arenas”, subraya Aguilar. La conectividad aérea dejó de ser estacional y comenzó a operar como infraestructura permanente, con efectos directos en el turismo y la economía local.
DEL MOVIMIENTO LOGÍSTICO A LA EXPERIENCIA TURÍSTICA
Sobre esa base industrial se desarrollaron nuevas experiencias turísticas. Un ejemplo es la articulación con Cruceros Skorpios, operador que desde hace años incorpora la salmonicultura como parte del relato de navegación por los fiordos australes. Constantino Kochifas Coñuecar, gerente general de Naviera y Turismo Skorpios, parte del Grupo Empresas Skorpios, sitúa el origen de este vínculo “hace muchos años, cuando con el Skorpios II comenzamos a pasar por zonas donde ya existían centros de cultivo”. A partir de la ruta Los Chonos, Skorpios integró visitas guiadas a centros salmonicultores, permitiendo a los pasajeros conocer en terreno los procesos productivos.
“Los pasajeros recorren los centros, ven cómo funciona la alimentación automática, cómo se trabaja de manera ordenada y profesional. Eso es muy importante, porque se llevan una muy buena impresión del nivel de la industria”, explica. Según su experiencia, el impacto en la percepción es inmediato: “Quedan muy impresionados. No imaginan que en el sur de Chile exista una industria tan cuidada, ordenada y operada con estándares de primer nivel”.
Hoy la ruta kaweskar, refuerza esa experiencia con la Casa Abierta de AquaChile en Puerto Natales, que se ha incorporado de manera natural a la operación de los cruceros antes del zarpe. “Nuestros guías pasan por la Casa Abierta y, junto a personas de AquaChile, explican lo que hace la industria. El pasajero quiere entender qué está viendo, y esto aporta muchísimo al turismo”, señala Constantino. La visita no sólo entrega información, sino que contextualiza el territorio que luego recorrerán por mar.
La integración se extiende también a la gastronomía a bordo. “Servimos salmón varias veces a la semana, salmón cultivado en Chile y de primera calidad. Para nosotros es muy importante que el pasajero sepa su origen”, agrega el representante de Skorpios, reforzando la coherencia entre producción, relato y experiencia.
CONVIVENCIA, CORRECCIONES Y PROYECCIÓN
La convivencia también ha exigido ajustes. Uno de los puntos críticos fue el impacto visual y urbano del transporte de camiones por la costanera. La respuesta vino vía inversión, con la implementación de un ducto submarino que redujo el tránsito visible y la fricción con la ciudad. “No se trata solo de que la casa esté bonita. Se trata de identificar dónde hay espacio de mejora y llevarlos a cabo”, afirma Brenda Vera.
Pese a los avances, ambas voces coinciden en que el vínculo es perfectible. Desde la Cámara de Turismo se plantea la necesidad de mayor continuidad presupuestaria, formación especializada y una contraparte industrial con experiencia en diseño de productos turísticos. También surge una oportunidad estratégica para acercar a jóvenes y comunidades locales a los procesos productivos. “Empoderar a quienes habitan el territorio es clave para el futuro”, sostiene Aguilar.
La experiencia de Puerto Natales demuestra que turismo y salmonicultura pueden operar como aliados estructurales cuando existe presencia, inversión, diálogo y visión de largo plazo. En este escenario, AquaChile consolida una forma de estar en el territorio que trasciende la producción acuícola, posicionándose como un articulador territorial que integra conectividad, divulgación, gastronomía y desarrollo local, y proyecta a Magallanes al mundo desde una lógica de colaboración y valor compartido.


