“Chile tiene que ir dejando la dependencia a la exportación de materias primas y empezar a avanzar en la industria de los servicios, en la industria del conocimiento”.
El desarrollo urbano de Puerto Varas enfrenta nuevos desafíos ante el acelerado crecimiento de la comuna. En conversación con Empresas con Valor, el alcalde Tomás Gárate aborda la estrategia de Puerto Varas 2030, con iniciativas vinculadas a infraestructura, vivienda, movilidad, turismo, innovación, biotecnología y protección ambiental, además de una apuesta por fortalecer la colaboración entre el sector público, privado y las comunidades.
Escucha la entrevista completa
Puerto Varas vive uno de los procesos de transformación más significativos de su historia reciente. Su atractivo turístico, calidad de vida y capacidad para atraer nuevos residentes, emprendimientos e inversión han impulsado un crecimiento acelerado que, al mismo tiempo, está generando nuevas exigencias para su infraestructura, servicios y planificación urbana.
Escucha la entrevista en YouTube y Spotify
Para el alcalde Tomás Gárate, el desafío ya no consiste simplemente en responder a las urgencias que genera ese crecimiento, sino en anticiparse y construir una ciudad preparada para las próximas décadas.
“Puerto Varas es una de las comunas que más ha crecido a nivel nacional. El promedio de crecimiento de la población en Chile, para que lo dimensionemos, es un 5,6% y en Puerto Varas fue un 30, 34%. Entonces es casi un tercio de la población que crece en la última década comparando ambos censos”, señala.
Ese crecimiento, explica, genera oportunidades, pero simultáneamente aumenta la presión sobre aspectos esenciales de la vida urbana: acceso a la vivienda, educación, salud, transporte, espacios públicos e infraestructura vial.
“Parte importante de nuestra gestión, de lo que hacemos todos los días, es no tratar de tapar los parches del bote, sino construir ese nuevo bote que necesita la comuna para las próximas décadas”, afirma.
La estrategia municipal para enfrentar este escenario se articula en torno al Plan Puerto Varas 2030, instrumento que busca convertir a la comuna en un referente en calidad de vida y visión de futuro. El plan se estructura sobre tres pilares: bienestar de las personas, construcción de comunidad y generación de un futuro para todos.
Gárate enfatiza que no se trata únicamente de una declaración de principios. La estrategia contempla más de 100 obras y una inversión aproximada de US$500 millones, destinada a transformar diferentes ámbitos de la comuna procurando conservar su identidad.
Entre las iniciativas mencionadas por el alcalde aparecen un nuevo sistema de gestión de residuos, políticas vinculadas a salud e infraestructura urbana y proyectos como el Parque Costanera. Según explica, esta estrategia corresponde al Plan de Desarrollo Comunal desarrollado desde 2022 y actualmente alcanza cerca de un 60% de ejecución.
Hablar del desarrollo económico de Puerto Varas conduce inevitablemente al turismo. Gárate lo define como una industria estratégica y destaca la posición que ocupa la comuna dentro de los principales destinos turísticos de Chile, particularmente por la presencia del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales.
Sin embargo, uno de los principales desafíos está en disminuir la estacionalidad. Puerto Varas tiene una temporada alta consolidada, pero todavía experimenta una fuerte disminución de actividad durante otoño e invierno.
“El gran desafío que tenemos y que compartimos con el sur de Chile es romper la estacionalidad”, sostiene.
La estrategia municipal apunta a diversificar la oferta y transformar características tradicionalmente consideradas desventajas —como la lluvia y el invierno— en atributos capaces de generar nuevas experiencias. Entre las iniciativas impulsadas aparecen festivales gastronómicos, actividades culturales asociadas a la lluvia y encuentros vinculados con las tradiciones locales, como el Kuchen Tag.
La lógica es generar nuevas razones para visitar Puerto Varas durante todo el año y, con ello, entregar mayor estabilidad a restaurantes, hoteles, comercio, servicios y emprendimientos vinculados con esta industria.
A ello se suma una iniciativa que Gárate destaca especialmente: una agencia público-privada de promoción turística, estructurada como corporación municipal y con participación mayoritaria del sector privado en su directorio. El objetivo es que municipio y gremios compartan una estrategia y puedan invertir conjuntamente en promoción turística en mercados nacionales e internacionales.
Pero Puerto Varas no quiere depender exclusivamente del turismo. Gárate plantea que una economía sustentada en una sola actividad tiene menor capacidad para enfrentar crisis, transformaciones tecnológicas o cambios en los mercados.
Por eso, junto con fortalecer el turismo, el Plan Puerto Varas 2030 identifica una segunda área estratégica: la industria del conocimiento, la biotecnología y la innovación.
La aspiración es posicionar a Puerto Varas como un hub de biotecnología e innovación con proyección internacional.
“Chile tiene que ir dejando la dependencia a la exportación de materias primas y empezar a avanzar en la industria de los servicios, en la industria del conocimiento”, plantea Gárate.
Una de las iniciativas que materializa esa estrategia es Startup Lab Patagonia, infraestructura destinada a generar condiciones para empresas de base científico-tecnológica. El proyecto considera espacios de cowork y laboratorios especializados, disminuyendo una de las principales barreras que enfrentan este tipo de emprendimientos: el elevado costo de contar con infraestructura tecnológica propia.
Para Gárate, este ecosistema puede generar oportunidades para alrededor de un centenar de startups que estén en Puerto Varas o decidan llegar a la comuna para desarrollar sus proyectos.
Sin embargo, reconoce que para construir un verdadero polo de innovación no basta con atraer empresas. La academia debe convertirse en otro protagonista.
“Es la palanca desde la investigación, desde el conocimiento, desde la articulación académica con otras redes nacionales e internacionales”, señala.
Por esa razón, la estrategia también considera estimular desde etapas tempranas las disciplinas STEM y el desarrollo científico entre estudiantes, acercándolos a las oportunidades profesionales que pueden generar estas nuevas industrias.
El crecimiento económico y urbano plantea, a su vez, una interrogante fundamental: cómo desarrollarse sin deteriorar el patrimonio natural que distingue a Puerto Varas.
Para Gárate, el Lago Llanquihue constituye uno de los principales activos ambientales de la comuna y, además, una reserva estratégica frente a futuros escenarios de escasez hídrica. Sin embargo, reconoce un problema histórico asociado a la contaminación por aguas servidas y presencia de coliformes fecales.
Frente a ello, el municipio impulsa desde 2023 el programa Lago Sin Huellas, orientado a disminuir las descargas contaminantes y recuperar la calidad del agua tanto para uso recreativo como para la conservación del ecosistema.
La estrategia incluye monitoreo ambiental de la bahía urbana y la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza. Una de ellas es la construcción de un humedal fitodepurador.
Gárate utiliza una imagen sencilla para explicar su funcionamiento: es como “construirle riñones al lago”.
La experiencia está siendo monitoreada y, si demuestra buenos resultados, el municipio proyecta replicar este tipo de soluciones a lo largo de la costa.
Otra línea de investigación mencionada por el alcalde considera al Diplodon chilensis, una almeja nativa del Lago Llanquihue con capacidad natural de filtración y depuración. La intención es estudiar su potencial para contribuir a recuperar sectores afectados por contaminación.
Uno de los puntos centrales de la conversación en Empresas con Valor fue precisamente el papel que puede desempeñar el sector privado en este proceso de transformación de Puerto Varas.
Para Gárate, la colaboración no es solamente deseable: es indispensable.
“Ninguno de los actores por sí solo puede resolver problemas tan complejos como el desarrollo de una comuna. La municipalidad no se la puede y no tiene la capacidad de impulsar algo así solo y tampoco el sector privado lo puede”, sostiene.
La respuesta que está buscando Puerto Varas son estructuras permanentes de colaboración público-privada. En aquellas actividades identificadas como estratégicas, el municipio ha impulsado consorcios o agencias donde actores públicos y privados puedan compartir diagnósticos, construir una visión común y participar en decisiones relacionadas con inversiones, presupuestos y prioridades.
“Estamos generando las estructuras y los mecanismos para que el sector privado sea protagonista también en el desarrollo de su comuna, pero articulado con las políticas públicas que pueda liderar el municipio”, explica.
Su reflexión trasciende incluso los límites de Puerto Varas.
“Es lo que le falta a Chile, ¿cierto? Que nos podamos sentar a la mesa, entendernos como aliados, más que enemigos o en una lógica de trincheras que muchas veces nos intentan meter ahí”, plantea.
Para el alcalde, sector público y privado cumplen funciones diferentes, pero complementarias, y el desafío es transformar esa colaboración en iniciativas concretas capaces de generar impacto.
Esa misma lógica colaborativa debería extenderse hacia las demás comunas de la cuenca del Lago Llanquihue. Gárate reconoce que existe una institucionalidad destinada a generar esta articulación, pero también admite que los resultados hasta ahora no han sido suficientes.
“Tenemos un desafío grande porque contamos con una asociación que nos organiza, que nos agrupa como municipios; sin embargo, yo creo que no ha sido efectiva. Cuando las cosas no funcionan hay que ser transparentes también”, afirma.
Para el alcalde existe una deuda que debe ser abordada conjuntamente por las autoridades comunales de la cuenca.
Durante la conversación surgió también una mirada de futuro: avanzar hacia sistemas de transporte que permitan una mayor integración alrededor del Lago Llanquihue, incluso explorando alternativas lacustres que puedan complementar la movilidad de las personas y, al mismo tiempo, generar un nuevo atractivo turístico.
Aunque Gárate reconoce que actualmente el municipio está concentrado principalmente en resolver necesidades de transporte urbano, considera que es una alternativa interesante para explorar en el futuro. Entre las prioridades actuales aparece la activación de sistemas como el tren y el fortalecimiento progresivo de nuevas alternativas de movilidad.
Cuando la conversación se traslada hacia el legado que quisiera dejar su administración, el alcalde identifica tres ámbitos que considera emblemáticos.
El primero es un servicio de transporte público eléctrico, que para Gárate representa la visión de una ciudad moderna. El segundo corresponde al fortalecimiento de la atención primaria de salud, con un modelo descentralizado, atención en los barrios y servicios de urgencia rural. El tercero es la construcción de una red de parques urbanos, entre ellos Cerro Philippi, Parque Costanera y Quebrada Honda.
Movilidad, salud y espacios públicos aparecen así como dimensiones de una misma idea: conseguir que el crecimiento de Puerto Varas se traduzca finalmente en una mejor calidad de vida para quienes habitan la comuna.
Al finalizar la conversación, una pregunta permitió sintetizar buena parte de esa visión.
—Alcalde, complete la frase: “El Puerto Varas del futuro debe ser una ciudad…”
—De vanguardia.
Una respuesta breve que resume una aspiración mucho mayor: convertir el acelerado crecimiento que hoy tensiona a Puerto Varas en una oportunidad para construir una comuna capaz de innovar, proteger su identidad y patrimonio natural, diversificar su economía y articular al sector público, las empresas y las comunidades alrededor de una visión compartida de futuro.


