Desde Noruega a la Región de Los Lagos: una tecnología pionera que permite cubrir hasta un 50% de la energía requerida por los centros de cultivo, reduciendo el consumo de diésel y las emisiones
de CO₂.
Las jaulas solares flotantes ya operan en la Región de Los Lagos, aportando hasta un 50% de la energía en centros salmoneros, reduciendo diésel, emisiones y marcando un hito en la transición hacia una salmonicultura más sostenible.
La industria salmonera chilena, uno de los motores productivos más relevantes del sur del país, enfrenta el desafío de hacer compatibles sus operaciones con las metas globales de descarbonización y sostenibilidad. En este camino, la innovación tecnológica ha abierto una oportunidad inédita: la incorporación de jaulas solares flotantes que permiten generar energía limpia directamente en los centros de cultivo.
La iniciativa, que partió en Noruega se materializó con paneles solares montados sobre estructuras flotantes especialmente diseñadas para resistir las condiciones marinas. Tras sus primeros pilotos en Escandinavia, el desafío era claro: exportar la solución a otros países acuícolas. Y Chile, con su robusta salmonicultura y sus especiales condiciones geográficas, se convirtió en el escenario perfecto para dar
el salto.
“Hoy ya tenemos un sistema funcionando en la Región de Los Lagos y recientemente firmamos contrato para un segundo el que pronto estará operativo en otra empresa del sur”, comenta Christian Schäfer, gerente general de AKVA Group Chile, compañía que ha liderado la adaptación de esta tecnología al ecosistema local. La información la entregó en el programa de radio que VC Magazine, Valor Compartido tiene en la Región de Los Lagos.
De Noruega al sur austral: innovación con sello local
Aunque Noruega fue el laboratorio inicial, las condiciones de radiación solar de Chile resultaron más favorables. Mientras el país nórdico sufre extremos de luminosidad —mucho sol en verano y casi nada en invierno—, en la Región de Los Lagos la captación es más estable y potente durante todo el año, lo que
permite cubrir hasta un 50% de la energía requerida en un centro de cultivo promedio.
La primera jaula solar chilena, instalada con la confianza de la empresa Mowi, marca un hito: se trata de la jaula solar más austral del mundo. Su estructura impresiona: 50 metros de diámetro, más de 640 paneles solares flexibles montados sobre una membrana plástica, conectados a tableros eléctricos y a un
sistema híbrido de baterías provistas por una empresa noruega. La adaptación a las condiciones locales no estuvo exenta de aprendizajes. En Chile, a diferencia de Noruega, es indispensable proteger las jaulas de lobos marinos y otras especies que interactúan con las estructuras flotantes. “Hubo que ajustar el diseño para resistir esta realidad, pero el sistema ya está funcionando con éxito y aportando energía limpia a la operación”, explica Schäfer.
Impacto energético y ambiental: menos diésel, menos emisiones
Un centro salmonero puede requerir entre 500.000 y 900.000 kWh al año. La jaula instalada en la Región de Los Lagos es capaz de generar hasta 400.000 kWh anuales, lo que significa que puede cubrir entre un 40% y un 90% de las necesidades, dependiendo del tamaño de la operación. La consecuencia es directa: se reduce el uso de entre 100.000 y 200.000 litros de diésel por centro al año, evitando la emisión de unas 400 toneladas de CO₂.
A este impacto ambiental se suman beneficios sociales y laborales. El sistema solar disminuye la contaminación acústica al reducir la operación de generadores a diésel, creando un entorno más tranquilo tanto para los trabajadores en pontones como para las comunidades cercanas a los centros de cultivo.
Energía como servicio: modelo escalable y sostenible
El sistema se ofrece bajo el concepto de “energía como servicio”: no se vende la jaula, sino la energía que produce. Este modelo permite financiar la inversión inicial -alta, por la envergadura de la tecnología- mediante contratos de largo plazo que aseguran un precio competitivo, sin que las empresas deban desembolsar el costo total del sistema desde el inicio. Gracias a esta fórmula, la expansión ya está
en marcha, comenta el representante de AKVA. “Además de Mowi, otra empresa se encuentra en etapas finales para instalar una segunda jaula solar en Chile. Esto es solo el comienzo”, adelanta Schafer.
Proyección: de la salmonicultura a las comunidades costeras.
La tecnología no solo tiene potencial para revolucionar la salmonicultura. Su escalabilidad permite pensar en usos más amplios: proveer energía limpia en comunidades costeras aisladas, pueblos sin acceso a la red eléctrica o en otras ramas de la acuicultura. “Lo que ofrecemos es tan limpio como pasar de un auto diésel a uno eléctrico. La huella de carbono se reduce drásticamente y también se simplifica la logística, porque hay menos viajes de barcos y camiones transportando combustible”, resume Schäfer.
Hacia una salmonicultura alineada con los ODS
La industria acuícola tiene compromisos claros: reducir entre 30% y 50% sus emisiones de aquí al año 2030. Queda menos de un lustro y las soluciones deben implementarse ahora. “Esta tecnología es una prueba concreta de cómo podemos avanzar hacia esos compromisos globales de sostenibilidad”, enfatiza el gerente de AKVA Group Chile. El mensaje es claro: la transición energética en la salmonicultura ya comenzó y Chile está liderando el camino más austral del planeta.


