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Nestlé Chile y el liderazgo en la reducción del desperdicio de alimentos a través de los APL

Cuando reducir el desperdicio se convierte en liderazgo

Reducir el desperdicio de alimentos se ha convertido en uno de los desafíos más urgentes para la industria alimentaria. En Chile, Nestlé dio un paso decisivo al liderar el primer Acuerdo de Producción Limpia enfocado en medir y reducir estas pérdidas a lo largo de toda la cadena.

La conversación sobre sostenibilidad avanza cuando las palabras se traducen en acciones medibles. En ese camino, Nestlé Chile marcó un hito al convertirse en la primera empresa del país en firmar el Acuerdo de Producción Limpia para la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, una señal clara de liderazgo en una industria que enfrenta desafíos estructurales y urgentes.

“Fue un desafío país que requiere liderazgo y acción, y nos permite avanzar hacia una industria más resiliente y sostenible”, señala Gerardo Imbarak, gerente de Comunicaciones de Nestlé Chile, al explicar la relevancia de esta decisión estratégica.

Los Acuerdos de Producción Limpia, conocidos como APL, son instrumentos público-privados que articulan al Estado, el sector productivo y los gremios en torno a problemáticas de interés común. En este caso, la meta es ambiciosa y necesaria: medir, identificar y reducir la pérdida de alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la producción hasta el consumo.

“Muchas veces el concepto es técnico y poco conocido, pero los Acuerdos de Producción Limpia (APL) nos permiten trabajar en alianzas. No solo en alimentos, también en temas como mitigación del cambio climático o producción láctea, muy vinculados a la Región de Los Lagos”, explica Imbarak.

Para Nestlé, la reducción del desperdicio no es solo una eficiencia interna. Es una prioridad estratégica que conecta procesos productivos, consumidores y seguridad alimentaria.

“El concepto se da hacia arriba y hacia abajo. Al interior de nuestras fábricas, pero también cuando el producto sale de ellas y llega a los hogares”, afirma el ejecutivo.

En la Región de Los Lagos, Nestlé opera su planta de Cancura, en la provincia de Osorno, donde se produce leche Nido a partir de leche recepcionada de productores locales. Allí, la pérdida es mínima. De hecho, desde 2020 la compañía no envía residuos a rellenos sanitarios, y gran parte de los alimentos que no pueden ser comercializados se donan a bancos de alimentos.

Sin embargo, el APL abre una nueva etapa. “Queremos hacer un zoom mucho más detallado para encontrar debilidades y ser cada vez más eficientes”, agrega Gerardo Imbarak. El acuerdo contempla un trabajo de largo plazo, entre dos y tres años, comenzando con diagnósticos por unidad de negocio para detectar oportunidades de mejora.

El desafío no termina en la industria. Estudios impulsados por Nestlé revelan que siete de cada diez hogares en Chile reconocen botar comida, lo que puede traducirse en pérdidas económicas de hasta 300 mil pesos anuales por familia.

“Cocinamos de más, no calculamos bien, dejamos vencer productos. Son hábitos cotidianos que generan impacto económico y ambiental”, explica Gerardo Imbarak. Por eso, junto con revisar procesos internos, la compañía mantiene una línea activa de educación y concientización al consumidor, entregando herramientas prácticas para evitar el desperdicio en el hogar.

El enfoque sostenible de Nestlé también se expresa en su relación con los productores locales. En la Región de Los Lagos, la compañía trabaja desde hace cuatro años en agricultura regenerativa junto a productores lecheros, promoviendo prácticas que restauran el suelo, fortalecen la biodiversidad y mejoran la calidad de vida rural.

“Premiamos prácticas como el uso de biofertilizantes, la forestación de predios, la incorporación de energía solar. Todo eso permite que la leche que llega a nuestra planta tenga los mejores estándares ambientales”, destaca Imbarak.

El resultado es un círculo virtuoso donde la eficiencia productiva, la seguridad alimentaria y el cuidado del entorno avanzan juntos, generando valor económico, social y ambiental de manera simultánea. 

Una invitación abierta a la industria

Nestlé fue la primera, pero no quiere ser la única. El llamado está abierto para que más empresas del sector alimentario se sumen al APL impulsado por AB Chile y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo.

“Necesitamos medir, entender y mejorar. Solo así podremos generar un impacto real”, concluye Gerardo Imbarak.

Porque cuando la sostenibilidad se aborda con datos, alianzas y territorio, el valor compartido deja de ser un concepto y se convierte en práctica concreta.