«El objetivo principal es demostrar que los excedentes de una actividad productiva pueden convertirse en recursos para otra«,
El Programa Austral Circular busca impulsar la economía circular en Chiloé mediante la entrega de bioestimulantes elaborados con excedentes de la salmonicultura a más de 600 pequeños agricultores. La iniciativa, liderada por Salmones Austral junto a Fiordo Austral y Aminochem, combina innovación tecnológica, capacitación y rescate de saberes locales para fortalecer una agricultura más sostenible y generar nuevas oportunidades de desarrollo territorial.
La economía circular comienza a tomar fuerza en el archipiélago de Chiloé a través del Programa Austral Circular, iniciativa impulsada por Salmones Austral junto a Fiordo Austral y su filial Aminochem, que busca beneficiar a más de 600 pequeños agricultores mediante la entrega y capacitación en el uso de un bioestimulante agrícola elaborado a partir de excedentes de la salmonicultura.
El programa forma parte de las iniciativas privadas incorporadas al Plan Económico Bicentenario Chiloé, instancia de articulación público-privada impulsada por el Gobierno para abordar brechas históricas en el territorio mediante el fortalecimiento de sectores productivos como la agricultura, la pesca y el turismo.
La propuesta se basa en un modelo de economía circular que conecta dos actividades clave del sur austral: la acuicultura y la agricultura. En este esquema, la valorización de subproductos de la industria salmonera permite transformar materiales que tradicionalmente eran considerados residuos en insumos agrícolas de alto valor.
“Este programa nace en Salmones Austral hace varios años junto a nuestro aliado estratégico Fiordo Austral y su filial Aminochem, pero este año es especial porque nos hemos sumado al Plan Económico Bicentenario liderado por el Ministerio de Economía y coordinado también por SalmonChile”, explica Yocelyn Fuenzalida, encargada de Relacionamiento Territorial y Sostenibilidad de Salmones Austral.
Según Fuenzalida, el objetivo principal es demostrar que los excedentes de una actividad productiva pueden convertirse en recursos para otra, disminuyendo desperdicios, reduciendo impactos ambientales y generando nuevas oportunidades económicas para los territorios donde opera la industria.
La iniciativa se centra en la entrega de Bioamino-L, un bioestimulante agrícola desarrollado por Aminochem a partir de proteínas marinas recuperadas desde excedentes de procesamiento y mortalidad autorizada de salmones.
“Cuando se cosecha un salmón, cerca del 70% se destina al consumo humano y el 30% restante corresponde a excedentes. Nosotros valorizamos esos excedentes, transformándolos en el punto de partida de un nuevo proceso productivo que genera bioestimulantes y aceite de salmón”, afirma Claudia Rebolledo, encargada de Responsabilidad Social Empresarial de Fiordo Austral.
La ejecutiva agrega que la empresa cuenta con una tecnología patentada que permite rescatar proteínas marinas de alto valor biológico para formular productos ricos en aminoácidos, péptidos de bajo peso molecular, materia orgánica activa y ácidos fúlvicos.
El bioestimulante cuenta además con certificación ECOCERT para producción orgánica en Europa y Estados Unidos, lo que permite reducir el uso de fertilizantes químicos sintéticos y contribuir a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la actividad agrícola.
El despliegue territorial del programa ya comenzó con capacitaciones virtuales dirigidas a asesores municipales y equipos técnicos. Posteriormente, las actividades se trasladaron a terreno en distintas comunas e islas del archipiélago.
Las primeras jornadas se realizaron en Quemchi, específicamente en Isla Tac y Choen, convocando a cerca de 50 agricultores. Durante junio, el programa avanzó hacia Quellón, abarcando San Antonio, la Cooperativa Kechawe y el Liceo Agropecuario de Achao, e incorporando además a las oficinas municipales de Medio Ambiente. Para el segundo semestre se contempla llegar a Villa Quinchao, Isla Alao, Isla Caguach, Isla Quenac e Isla Meulín.
La coordinación con los municipios ha sido clave para identificar beneficiarios y adaptar la iniciativa a las necesidades locales. El programa está dirigido principalmente a usuarios de Prodesal y PDTI, permitiendo un acompañamiento técnico permanente.
Además de la entrega del producto, las jornadas incluyen capacitación sobre su uso, dosificación y beneficios, junto con talleres de poda, propagación de frutales y especies nativas. En terreno, los agricultores han reportado mejoras en la biología del suelo, una mayor retención de humedad y un mejor desarrollo radicular de los cultivos.
Innovación tecnológica y saberes locales
Uno de los aspectos distintivos del Programa Austral Circular es la integración entre innovación tecnológica y conocimientos tradicionales. “El programa promueve un verdadero intercambio de saberes. Por una parte, incorpora conocimiento técnico especializado y, por otra, reconoce y valora las prácticas ancestrales de los agricultores chilotes”, destaca Rebolledo.
Para medir el impacto de la iniciativa, se aplicarán evaluaciones que considerarán no solo los resultados productivos, sino también variables como el fortalecimiento de capacidades técnicas, la inclusión de género, la seguridad alimentaria y la generación de redes de aprendizaje comunitario.
El proceso culminará en noviembre con una Feria de Economía Circular en Achao, donde los participantes podrán exhibir sus cultivos, compartir experiencias y mostrar los resultados obtenidos. La instancia también incluirá actividades de formación en áreas como conservación de alimentos, gastronomía y mueblería en pallets, además de un reconocimiento a los agricultores más comprometidos con el programa.
El Programa Austral Circular se enmarca en la estrategia de sostenibilidad de Salmones Austral, compañía que busca convertirse en la primera productora de salmón carbononeutral de Chile al año 2033. Para ello, la empresa implementa una hoja de ruta alineada con el estándar internacional Science Based Targets initiative (SBTi), que contempla la reducción de emisiones en toda su cadena de valor y el desarrollo de iniciativas que generen beneficios ambientales y sociales en los territorios donde opera.


