Lo que antes era desecho, hoy es materia prima de alto valor
Cuenta Thor Sigfusson, fundador de Iceland Ocean Cluster, que en Islandia han “demostrado que un bacalao atlántico puede generar más de 5.000 dólares en productos cuando se aprovecha completamente”. Y que esa buena práctica ha permitido crear mejores empleos y minimizar los residuos, en línea con la economía circular, dando sostenibilidad a las actividades pesquera y acuícola.
Esos son algunos de los importantes beneficios que ha traído la iniciativa “100% Fish», cuyo objetivo principal «es sencillo, pero transformador: maximizar el valor de cada pescado capturado, asegurando que todas las partes sean utilizadas. En lugar de tratar las cabezas, pieles, huesos, enzimas y órganos como desechos, los consideramos materias primas valiosas para productos de alto valor. La iniciativa busca aumentar la rentabilidad, reducir el desperdicio, estimular la innovación, crear nuevas industrias y fortalecer las comunidades costeras; todo mientras se apoya una economía azul circular”, explica el economista experto en recursos marinos. ¿Cuáles han sido las claves del éxito de este programa? ¿Se podría implementar algo similar en la salmonicultura chilena?
LA EXPERIENCIA ISLANDESA
Desde Islandia, Thor Sigfusson detalla la experiencia de “100% Fish”, poniendo énfasis en sus favorables resultados y en las condiciones que les han permitido alcanzarlos. “Más allá de los filetes, el bacalao ahora se utiliza para elaborar colágeno marino para cosméticos y nutracéuticos, piel de pescado de grado médico para el cuidado de heridas, aceites Omega 3 e ingredientes farmacéuticos, enzimas para biotecnología”, ejemplifica. «Lo que antes era descartado, ahora es una fuente de innovación y de ingresos por exportación. Esta transformación no ocurrió de la noche a la mañana; requirió de emprendedores, científicos y empresas dispuestas a replantear la cadena de valor», subraya.
En ese contexto, comenta que la colaboración público-privada ha sido escencial. Sigfusson comenta que “el apoyo del gobierno a la investigación, la gestión de la pesca y el financiamiento de la innovación creó el marco, pero la iniciativa tuvo que venir del sector privado. Las empresas privadas aportaron rapidez, disposición al riesgo y enfoque en el mercado. Las universidades y los institutos de investigación proporcionaron validación científica y desarrollo de productos».
Iceland Ocean Cluster conecta startups, empresas consolidadas, inversores e investigadores para acelerar la colaboración. Sigfusson dice que otros elementos que están en el núcleo de «100% Fish» son la ciencia y la innovación, claves para convertir subproductos en productos de alto valor. “Nuevas empresas de biotecnología y relacionadas al área de salud han surgido a partir del aprovechamiento de lo que antes era material de bajo valor. En lugar de competir solo en volumen, Islandia compite en valor”, enfatiza.
También pone en relieve el aporte ambiental de esta iniciativa, que ha promovido la reducción de residuos, el uso eficiente de los recursos y la disminución de la huella de carbono. Asimismo, destaca los beneficios sociales generados por “100% Fish”, como la creación de empleos de alta calificación en comunidades costeras y el fortalecimiento de la resiliencia de los pueblos pesqueros.
RECOMENDACIONES PARA CHILE
Thor Sigfusson participó en enero de 2025 como expositor del Congreso Futuro en la Región de Los Lagos, donde se reunió con representantes de la industria salmonera y de startups ligadas al rubro. A partir de esos acercamientos, el especialista entrega su visión sobre estos sectores y da recomendaciones para avanzar hacia una iniciativa como “100% Fish”. “El interés y la energía emprendedora que presencié en Chile fueron impresionantes. Aún así, alguien debe tomar la iniciativa. Y no son los políticos, deben ser los líderes de la industria”, afirma.
Añade que Chile tiene muchas ventajas para implementar una iniciativa como la islandesa, entre las que destaca la presencia de una industria acuícola grande y sofisticada, la fuerte orientación a la exportación y la existencia de emprendedores ansiosos por innovar.
Por el contrario, considera que las principales brechas son la falta de capital de riesgo para invertir y el apoyo coordinado del ecosistema. Frente a esas dificultades, Sigfusson dice que Iceland Ocean Cluster puede apoyar a la industria acuícola y pesquera chilena “actuando como conector, catalizador y socio de conocimiento en la transición hacia una economía azul más sólida».
En ese marco, comenta que el clúster que dirige puede compartir experiencias prácticas con Chile; fortalecer el diseño de ecosistemas que favorezcan el máximo aprovechamiento de los peces; facilitar la asociación entre empresas y startups chilenas e islandesas, y contribuir a que los inversionistas comprendan el potencial de valor en los subproductos y las soluciones circulares, un paso clave para la economía azul.
También recalca que la transformación debe ser impulsada desde la propia industria y comunidad de inversión en Chile. Y finaliza detallando que «me gustaría ver el establecimiento del Clúster Oceánico Chileno. ¡Solo se necesita encontrar a los líderes locales para que esto suceda!”.
INDUSTRIA SALMONERA NACIONAL
Gran parte de los actores relacionados con la industria salmonera en nuestro país conoce y valora la experiencia de “100% Fish», lo que podría facilitar la implementación de una iniciativa de este tipo.
Desde SalmonChile, por ejemplo, dicen tener la certeza de que el aprovechamiento integral del salmón y sus subproductos es un pilar estratégico para el desarrollo sostenible y la competitividad de la industria: “Al representar a más de 40 empresas productoras y proveedoras, entendemos que esta vinculación es el motor fundamental para avanzar en economía circular».
La organización comenta lo importante que es conectar esta experiencia global con un ecosistema chileno que ya está operando y que entiende que el salmón, además de ser una proteína de baja huella de carbono, es una fuente de biomateriales de alto valor que deben ser aprovechados íntegramente. «Nuestros socios, desde los grandes productores hasta las pymes proveedoras, ya ejecutan operaciones de economía circular con altos estándares de eficiencia, transformando lo que antes se consideraba subproducto en insumos estratégicos», enfatizan desde SalmonChile.
Asimismo, destacan que todas las empresas socias cuentan con programas de gestión de residuos orgánicos orientados a maximizar el aprovechamiento de los subproductos del salmón, logrando niveles cercanos al 100% de valorización. “Estos residuos son destinados a procesos de economía circular que permiten transformarlos en nuevos insumos, tales como harina y aceite de pescado, ingredientes para alimentos animales, fertilizantes y otros productos de valor», detallan.
Añaden que en el ecosistema acuícola chileno han surgido alianzas entre productores, proveedores acuícolas y startups biotecnológicas, asociadas a la cadena de valor del salmón que han permitido incorporar tecnologías y servicios innovadores que facilitan una gestión más eficiente de los residuos. Ejemplos son “la producción de colágeno a partir de escamas de salmón, la fabricación de biomateriales para medicina humana a partir del hueso de salmón y la utilización de subproductos proteicos para la elaboración de bioestimulantes agrícolas y biocombustible, ampliando el concepto de economía circular hacia aplicaciones de mayor valor agregado».
En SalmonChile consideran que el desafío principal es avanzar desde la valorización tradicional (harina y aceite de pescado) e iniciativas puntuales de innovación hacia aplicaciones de mayor valor agregado, como las mencionadas. “Para ello, se requiere mayor investigación aplicada, escalamiento tecnológico y colaboración entre industria, academia y emprendimientos innovadores», afirman.
Desde SalmonChile explican que también se necesita “fortalecer la articulación público-privada, actualizar marcos normativos basados en evidencia científica e impulsar instrumentos de financiamiento e innovación que aceleren el desarrollo de una bioeconomía circular en torno al salmón».
ARTICULACIÓN CLAVE
La posibilidad de implementar una iniciativa como «100% Fish» en Chile también es vista con buenos ojos en el Programa Territorial Integrado (PTI) Industria Sostenible del Salmón, instancia público-privada, impulsada principalmente por Corfo en la Región de Los Lagos, que busca fortalecer la competitividad, sostenibilidad e innovación en dicho sector, poniendo énfasis en el apoyo y transformación de su cadena de valor y de los proveedores asociados.
Así lo manifiesta la gerenta del Programa Territorial Integrado (PTI) Industria Sostenible del Salmón, Carolina Asencio, quien asevera que “avanzar hacia un modelo de aprovechamiento total del recurso no solo es posible, sino que es coherente con la madurez que ha alcanzado la salmonicultura chilena. Hoy, el desafío ya no es producir más, sino que también producir mejor, generando valor en cada etapa del ciclo». Asencio sostiene que Chile cuenta con condiciones favorables para avanzar en ese sentido: “Una industria consolidada, proveedores con capacidades crecientes y un territorio —particularmente en Los Lagos y Aysén— donde la cercanía entre centros de cultivo, plantas de proceso y ciudades de servicios permite trabajar con subproductos frescos y de alta calidad».
Resalta que el sector ha demostrado capacidad para avanzar en economía circular y que “existe infraestructura, voluntad y experiencia para escalar modelos tipo ‘100% Fish’, y ahí el PTI busca aportar articulación y visión territorial”.
En cuanto a los desafíos, Carolina Asencio pone en primer lugar la articulación, para que “empresas, proveedores, centros de investigación y autoridades trabajen con una lógica de ecosistema, donde los subproductos circulen con fluidez y la innovación se construya de manera colaborativa».
A su juicio, también hay brechas en infraestructura para I+D aplicada y se necesitan ajustes normativos que permitan “reclasificar residuos como insumos de manera más ágil, manteniendo siempre los estándares sanitarios y ambientales». Advierte, además, que los avances en la valorización de residuos orgánicos aún se deben escalar a nivel industrial.
Frente a las dificultades mencionadas, Carolina Asencio destaca que el PTI Industria Sostenible del Salmón cumple un rol articulador que puede ayudar a resolverlas. Y detalla que su trabajo se centra en identificar brechas tecnológicas y de capacidades en el territorio, para orientar inversiones y esfuerzos públicos y privados; conectar actores que no conversaban entre sí, desde grandes empresas hasta startups, universidades y sector público; impulsar una gobernanza territorial, creando espacios donde se tomen decisiones compartidas y se aceleren proyectos de economía circular, y visibilizar oportunidades para que proveedores locales puedan escalar soluciones y capturar valor desde los subproductos.
Asencio cuenta que el modelo de Iceland Ocean Cluster es una referencia importante para el PTI y que su enfoque ya está siendo discutido en espacios sectoriales y académicos: “Seguimos con interés su evolución para identificar aprendizajes aplicables al sur austral”.
LA OPCIÓN DE UN CLÚSTER
Según la experiencia de “100% Fish”, los emprendimientos innovadores son esenciales en los ecosistemas que permiten maximizar el valor de los peces y la sostenibilidad.
Un buen ejemplo de aquello en Chile es CollagenFans, empresa pionera en la transformación de subproductos de la industria salmonera en alimentos funcionales de alto valor. “Mediante procesos de upcycling alimentario, extraemos colágeno de alta pureza desde las escamas de salmón y lo incorporamos en nuestra línea CollagenSoup, que ofrece sopas listas para servir, nutritivas y sostenibles. Nuestro propósito es mejorar la salud de las personas y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de los subproductos de la industria”, detalla su cofundadora Verónica Gatica.
De acuerdo a su experiencia en la valorización de lo que antes era un residuo salmonero, señala que Chile tiene una ventaja competitiva enorme: «Somos líderes mundiales en producción de salmón. Esto genera una gran disponibilidad de subproductos que pueden ser valorizados. Además, existe un creciente interés en la economía circular, tanto desde los consumidores como desde las políticas públicas, lo que abre espacio para emprendimientos innovadores como el nuestro”.
Gatica opina que los principales obstáculos radican en la falta de inversión en infraestructura adecuada para procesar subproductos y en la escasa articulación entre grandes empresas, startups y el Estado, el cual debería generar incentivos para promover la valorización.
Patricio Cabezas, también cofundador de Collagen Fans, cree que el desarrollo de una organización como Iceland Ocean Cluster en nuestro país podría ayudar a superar esas dificultades. “El caso islandés es muy interesante porque lograron algo que en Chile aún nos cuesta: que la industria, la ciencia y los emprendedores conversen y trabajen juntos”, dice.
Añade que no se trata de copiar el modelo, porque la realidad nacional es distinta, pero sí de inspirarse en él. “Un ecosistema de este tipo sería un enorme impulso para emprendimientos como el nuestro, que contamos con ideas potentes pero recursos limitados, y muchas veces trabajamos de manera aislada. Nos falta esa red donde un emprendedor pueda aprender de la experiencia de otro, o donde una salmonera y una startup se sienten en la misma mesa a diseñar soluciones conjuntas”, observa.
Patricio Cabezas pone acento en que estos espacios de conexión se construyen entre todos. “Chile tiene un enorme potencial para transformarse en referente mundial en la valorización de subproductos marinos, y estamos listos para aportar desde nuestra experiencia”, afirma.


