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Women in Chilean Aquaculture (WICA): La bitácora femenina de la acuicultura austral

Las mujeres no piden permiso para estar, ya están

La industria salmonicultora del sur de Chile ha sido históricamente un espacio predominantemente masculino, especialmente en áreas operativas, técnicas y de toma de decisiones. Sin embargo, en los últimos años, esa realidad ha comenzado a cambiar. Hoy hay más mujeres trabajando en centros de cultivo, laboratorios, áreas técnicas, cargos ejecutivos y directorios. El avance no ha sido abrupto, pero sí constante.

En este escenario surge Women in Chilean Aquaculture WICA —Women in Chilean Aquaculture—, una red creada por mujeres de la industria que entendieron que el siguiente paso no era solo participar, sino conectarse, compartir experiencias, abrir espacios y construir comunidad.

En conversación con Karina Gajardo, senior sales manager de Aquabyte y presidenta de WICA, y con Francisca Araya, médica veterinaria, epidemióloga y también parte de Aquabyte, VC Magazine profundizó en el origen y propósito de esta red. Ambas coinciden en que WICA surge desde la convicción de fortalecer una industria que ya ha abierto más espacios para las mujeres, pero que aún tiene oportunidades de crecimiento en liderazgo, visibilidad y toma de decisiones.

Francisca Araya se incorporó a la industria del salmón en 2023, proveniente del sector público. Traía consigo una convicción clara: las asociaciones fortalecen a las industrias. Al buscar espacios donde sentirse representada, encontró iniciativas valiosas, pero ninguna que recogiera exactamente lo que ella y otras colegas estaban viviendo en la acuicultura.

Entonces comenzaron a conversar con veterinarias, ingenieras, científicas y profesionales de distintas áreas que, más que reclamar un espacio, querían proyectarlo. Mujeres que ya estaban dentro de la industria, aportando desde la innovación tecnológica, la salud de peces, la gestión operativa o la sostenibilidad.

Así se sumaron nombres como Rayén Collipal, Ana María Moris, Alin Casado, Liane Bassini y Paula Carvajal. Lo que partió como un grupo que impulsaba las conversaciones y redes entre mujeres, tomó forma concreta el año pasado, cuando decidieron organizar un primer encuentro. 

La convocatoria superó las expectativas, permitiendo que el grupo se consolidara. 

Participación laboral

La Región de Los Lagos, corazón de la acuicultura chilena, registra una participación laboral femenina cercana al 44%, según el Observatorio Laboral de la Universidad de Los Lagos.

A nivel nacional, el escenario confirma que el desafío es estructural. Según la OCDE, en 2023 la participación laboral femenina en Chile alcanzó aproximadamente un 60,5%, mientras la masculina llegó a 77,6%. En ingresos, la brecha persiste: un estudio de Laborum de 2025 estimó una diferencia salarial promedio de 11,5%, con hombres solicitando remuneraciones cercanas a $1.167.954 frente a $1.047.695 en el caso de las mujeres. 

A nivel internacional, Chile ha cerrado cerca del 78% de su brecha de género, pero todavía queda por avanzar alrededor de un 22% para alcanzar igualdad en oportunidades. Si bien es un proceso que ha mostrado avances, todavía no llega a destino.

En este contexto, WICA apuesta a que las próximas cifras no solo reflejen participación, sino que también liderazgo en una industria que define el desarrollo del sur austral.

La acuicultura chilena es uno de los motores productivos del sur austral. Está íntimamente ligada a territorios como Los Lagos, Aysén y Magallanes. Y en esos territorios, el impacto del empleo femenino es profundo: dinamiza economías locales, amplía referentes para niñas y jóvenes, transforma culturas organizacionales. No se trata solo de números en una planilla, sino de presencia real en los centros de cultivo, en las plantas de proceso, en las áreas de innovación tecnológica. Se trata de normalizar que una epidemióloga lidere análisis sanitarios, que una ingeniera supervise operaciones marítimas o que una científica dirija proyectos de I+D vinculados a sostenibilidad.

La industria enfrenta desafíos complejos, como exigencias ambientales crecientes, transición tecnológica y presión por estándares internacionales más altos. En ese escenario, la diversidad no es una consigna, es una ventaja competitiva. Equipos más diversos toman decisiones más robustas, integran miradas distintas y se adaptan mejor a contextos cambiantes.

WICA se ubica precisamente en la intersección entre el talento femenino y la  innovación sectorial. “No buscamos reemplazar estructuras, sino fortalecerlas desde dentro. Construir puentes”, afirma Karina Gajardo, presidenta de WICA. 

Hay algo profundamente simbólico en que esta red haya surgido en el sur, en un territorio donde el clima es desafiante y el mar impone respeto: las mujeres que hoy integran WICA no piden permiso para estar, ya están, y desde ese estar, deciden acompañarse.

WICA no es solo una red, es una señal de que la acuicultura chilena está en transformación; de que el liderazgo femenino ya no es excepción, sino parte del presente, y de que sembrar mar también es sembrar futuro.

Y en ese horizonte, las mujeres participan, inciden, proponen y lideran.