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Congreso Futuro 2026: Puerto Montt como puerto de ciencia, diálogo y futuro

Cuando el futuro llega por mar

El mar estaba quieto esa mañana en Puerto Montt. No inmóvil, sino expectante. Como si supiera que algo distinto iba a ocurrir. En el borde costero, donde históricamente han zarpado barcos cargados de alimento, trabajo y sueños, esta vez desembarcó otra materia prima esencial: el conocimiento. No llegó en contenedores ni redes, sino en ideas, preguntas y conversaciones urgentes sobre el porvenir. Así comenzó Congreso Futuro 2026 en la Región de Los Lagos, instalando en EMPORMONTT un mensaje claro: el futuro también se piensa desde el sur.

Congreso Futuro, la principal plataforma latinoamericana de divulgación científica y diálogo ciudadano, nació en Chile en 2011 con una vocación profunda de democratizar el conocimiento. Impulsado por el Senado de la República, la Cámara de Diputadas y Diputados y la Fundación Encuentros del Futuro, el evento se ha consolidado como un espacio donde ciencia, política, ciudadanía y territorio se encuentran para reflexionar sobre los desafíos del presente y las oportunidades del mañana.

Que Puerto Montt haya sido una de las sedes oficiales en 2026 no es casualidad. Es una señal. En una región marcada por la actividad productiva, la biodiversidad y la ciencia aplicada, el Congreso encontró un terreno fértil para abrir conversaciones que trascienden el escenario académico y dialogan directamente con la realidad local.

La jornada del 14 de enero de 2026 se realizó en EMPORMONTT y fue organizada por el Senado de Chile, la Fundación Encuentros del Futuro y la Cámara de Diputadas y Diputados. A nivel regional, la presentación fue liderada por SalmonChile, la Universidad de Los Lagos y la Municipalidad de Puerto Montt, a través de su área de innovación, reflejando uno de los pilares más relevantes de Congreso Futuro: la colaboración público-privada-académica como motor de desarrollo con impacto territorial.

“Estamos muy contentos de recibir el Congreso Futuro acá en nuestra ciudad, dentro del marco de Innova Puerto Montt”, señaló el alcalde Rodrigo Wainraihgt. “Lo que buscamos es desarrollar a Puerto Montt como la capital de la innovación y la tecnología. Esa sinergia es la que hoy nos permite hablar desde el territorio de biotecnología, computación cuántica e investigación científica con impacto real para el desarrollo regional y productivo” dijo.

Sus palabras resonaron en un espacio históricamente vinculado al comercio marítimo, ahora transformado en escenario de ideas globales. Porque si algo dejó en evidencia esta edición, es que la ciencia ya no se piensa únicamente desde los grandes centros urbanos, sino desde los territorios donde sus aplicaciones cobran sentido.

La salmonicultura, uno de los sectores estratégicos de la región, fue parte central de esa conversación. “Poder mostrar a la comunidad toda la ciencia y la innovación que se está desarrollando, y además este trabajo conjunto que hemos iniciado con el municipio de Puerto Montt y la Universidad de Los Lagos, es muy significativo”, destacó Marcela Bravo Pérez, gerente de Gestión, Estudios y Proyectos de SalmonChile A.G. “Traer esta iniciativa a donde nace la salmonicultura es súper positivo”.

No es una afirmación menor. La industria salmonera chilena se ha construido durante más de cuatro décadas sobre la base de ciencia aplicada, innovación tecnológica y capital humano de nivel mundial, siempre en diálogo —y a veces en tensión— con el territorio. Congreso Futuro permitió abrir esa conversación hacia la ciudadanía, visibilizando avances, desafíos y la necesidad de seguir innovando de manera responsable.

Desde el ámbito público, la delegada presidencial regional de Los Lagos, Paulina Muñoz, reforzó la importancia de esta articulación: “Esta sinergia entre lo público y lo privado, junto a la academia, fortalece el liderazgo regional y permite que este congreso se proyecte desde las empresas, la universidad, el municipio y el Congreso Nacional”.

Por su parte, el vicerrector de la Universidad de Los Lagos, Hans Richter Becerra, subrayó el rol ciudadano del evento. “Estamos viviendo un momento muy particular en la biografía del territorio. Lo que hay que lograr es un efecto multiplicador, para que la ciudadanía se vaya incorporando a estas conversaciones”.

Ese efecto multiplicador se materializó en las voces que llegaron desde distintas partes del mundo. Una de ellas fue la economista mexicana María Elena Estavillo Flores, reconocida internacionalmente por su trabajo en regulación digital, innovación ética e inclusión tecnológica. Su intervención abordó uno de los desafíos más urgentes de nuestra época: la brecha digital entendida no solo como acceso, sino como capacidad crítica.

“No basta con tener conexión”, explicó. “Necesitamos acceso a información diversa y de calidad, y habilidades para distinguir lo que tiene sustento fáctico de lo que no, lo que fue creado por inteligencia artificial y lo que no”. Para Estavillo, la inclusión digital real solo ocurre cuando las personas cuentan con herramientas para cuestionar, analizar y decidir. Porque para ella, solo así la tecnología puede empoderar.

Desde otra dimensión del conocimiento, el biólogo molecular Jack Szostak, Premio Nobel de Medicina 2009, llevó la conversación a los orígenes de la vida. Con una claridad poco habitual en discusiones altamente complejas. Szostak destacó que comunicar la ciencia no es opcional, sino una responsabilidad ética, especialmente para quienes trabajan en investigación fundamental. La sociedad —señaló— es quien finalmente sostiene este trabajo, por lo que es clave explicar por qué estas investigaciones son tan relevantes, estimulantes y cómo, con el tiempo, incluso la ciencia más básica puede derivar en beneficios prácticos concretos.

Mirando hacia el futuro, proyectó que en los próximos años será posible comprender cómo las moléculas adecuadas pueden autoensamblarse y dar origen a formas de vida extremadamente simples. Sin embargo, el verdadero desafío vendrá después: entender cómo esos primeros pasos evolutivos condujeron a la complejidad de la biología moderna, como la capacidad de sintetizar proteínas y enzimas. Para Szostak, responder estas preguntas será uno de los grandes retos científicos de la próxima década.

La mirada hacia el interior de las células continuó con Yamuna Krishnan, científica india-estadounidense y pionera en el diseño de nanomáquinas de ADN. Su trabajo abre posibilidades inéditas para la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. “Si puedes ver algo nuevo, deberías poder decir algo nuevo”, afirmó, destacando que hoy solo conocemos una fracción mínima del funcionamiento celular. El potencial diagnóstico y terapéutico de estos avances no solo promete mejorar la calidad de vida, sino reducir significativamente la carga de enfermedad en la sociedad.

Krishnan también puso sobre la mesa una reflexión clave para el futuro de la ciencia: la diversidad. “Necesitamos distintas miradas para resolver problemas complejos. Integrar a las mujeres en la ciencia no es solo justo, es necesario para innovar mejor”, sostuvo, recordando que el conocimiento avanza cuando se construye desde múltiples perspectivas.

Congreso Futuro 2026 en Puerto Montt no fue solo un evento. Fue una declaración. Una afirmación de que el sur de Chile no es periferia, sino centro de pensamiento, experimentación y futuro. Que desde un puerto se puede hablar de biotecnología, inteligencia artificial, origen de la vida e inclusión digital con la misma relevancia que en cualquier capital del mundo.

Cuando la jornada terminó y el mar volvió a moverse con su ritmo habitual, algo había cambiado. No en la marea, sino en la conversación. Porque cuando la ciencia se encuentra con el territorio, el futuro deja de ser una abstracción y comienza a tomar forma. Y en Puerto Montt, ese futuro ya empezó a escribirse.