Mowi Chile y la revolución azul: innovación, sostenibilidad y comunidad desde el sur
Mowi Chile revolución azul: desde Los Lagos y Aysén, la compañía avanza hacia un modelo más sostenible con proyectos como la jaula solar, reducción de emisiones y economía circular, integrando innovación tecnológica y trabajo con comunidades. Un modelo de economía circular que podrían marcar un precedente en la industria acuícola a nivel latinoamericano.
Uno de los proyectos más llamativos es la jaula solar, una estructura de 50 metros de diámetro que reemplaza el uso de generadores a diésel por energía solar in situ. “Este piloto nos ha permitido reducir consumo de combustibles, extender la vida útil de los equipos y, sobre todo, demostrar que es posible producir proteínas de origen marino con menor impacto ambiental”, explica Nicolás Eymin Ahumada, subgerente de Sostenibilidad de Mowi Chile.
La iniciativa no solo es pionera en Chile: también despierta interés en otros mercados. Según Eymin, la clave estuvo en tener una estrategia clara: “Lo sustentable no siempre es más caro, pero requiere conocerse muy bien como empresa. A mayor entendimiento de la operación, mejores soluciones se encuentran. Así fue con la jaula solar: conocíamos nuestros dolores, y con proveedores locales e internacionales logramos dar este salto”, comentó Nicolás en el programa radial de VC Magazine.
Más que energía, una visión de futuro
Mowi Chile, parte de la multinacional noruega, sostiene un propósito global: liderar la llamada “revolución azul”, donde las proteínas animales provenientes del mar asuman un rol protagónico en la alimentación mundial. “La acuicultura no puede hacerse de espaldas a la comunidad ni al medio ambiente. Nuestro compromiso es producir de forma sustentable, con tecnología, colaboración y diálogo permanente”, recalca Eymin.
En esta línea, la empresa impulsa metas concretas hacia 2030:
- Reducción del 50,6% de emisiones de carbono.
- Cero residuos a vertedero en sus plantas de proceso.
- Fortalecimiento de la economía circular junto a proveedores locales y centros de investigación.
“Queremos que cada insumo que ingrese a nuestra cadena de valor tenga potencial de ser reutilizado o reciclado. La decisión de compra también es una decisión ambiental. Por eso buscamos proveedores que compartan nuestra cultura de sostenibilidad”, agrega el ejecutivo.
Comunidades como aliados estratégicos
La relación con las comunidades locales es otro eje central. A través del programa Turismo Salmonero, Mowi abre las puertas de sus centros de cultivo para que vecinos, colegios y universidades conozcan de cerca la industria. “Hay muchos mitos sobre la salmonicultura. Mostrar la tecnología que usamos, el nivel de control y bienestar animal que aplicamos, permite generar confianza y desmitificar”, señala Eymin.
La compañía también mantiene convenios con instituciones educacionales de la región, fomentando prácticas profesionales y el empleo local. Además, junto a Corfo, apoyan a la red de proveedores en Aysén para viajar a Noruega, adquirir tecnología en eficiencia energética y aplicarla en Chile, con un compromiso de contratación posterior por parte de Mowi.
El aprendizaje clave
Para Mowi, el mayor desafío no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino aprender de la propia operación: conocer consumos, procesos y debilidades para abrir espacio a la innovación. “El gran aprendizaje es que debemos conocernos muy bien como industria. Solo así podemos evaluar correctamente los proyectos que llegan, comparando peras con peras, y avanzar hacia soluciones reales y escalables”, resume Eymin.
Hoy, la jaula solar instalada en la Isla Huar, en Calbuco, es apenas el inicio. El objetivo es escalar la experiencia a más centros de cultivo, demostrando que la salmonicultura puede —y debe— ser parte de la transición hacia un modelo alimentario más sustentable, eficiente y conectado con sus comunidades.


