“Cuando hablamos de sostenibilidad, es una sostenibilidad económica, social y ambiental, donde tenemos que poner en equilibrio los distintos aspectos”, señaló la subsecretaria.
El turismo sostenible en Chile representa una oportunidad para impulsar el desarrollo económico, generar empleo y fortalecer las economías regionales a partir de la riqueza natural y cultural del país. En entrevista con Empresas con Valor, de VC Magazine, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, analizó los desafíos de competitividad, inversión, conectividad y sostenibilidad que enfrenta la industria, destacando el potencial de la Región de Los Lagos y la importancia de integrar a las empresas y comunidades locales en la creación de valor compartido.
Con cerca de 700 mil empleos vinculados a la actividad turística y nuevos reconocimientos internacionales, Chile busca consolidarse como un destino de clase mundial. En entrevista con Empresas con Valor, de VC Magazine, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, abordó los desafíos de competitividad, conectividad, inversión y sostenibilidad que enfrenta la industria, destacando el potencial de las regiones y la importancia de generar oportunidades para las comunidades locales.
Chile posee una riqueza natural que pocos países pueden ofrecer. Desde el desierto de Atacama hasta los paisajes de la Patagonia y la Antártica, su diversidad geográfica, cultural y ambiental se ha convertido en uno de sus principales atributos para posicionarse internacionalmente. Sin embargo, el verdadero desafío de la industria turística va mucho más allá de atraer visitantes: consiste en transformar ese reconocimiento en desarrollo económico, empleo, inversión y oportunidades sostenibles para las comunidades.
Los recientes reconocimientos obtenidos por Chile en los World Travel Awards 2026 de Sudamérica, como Mejor Destino de Turismo Aventura, Mejor Destino de Cruceros y Mejor Destino Verde, junto con la distinción otorgada por primera vez a Sernatur como Mejor Oficina de Turismo, reflejan el posicionamiento que ha alcanzado el país. Pero también plantean una pregunta fundamental: ¿cómo lograr que ese reconocimiento internacional se traduzca en beneficios concretos para las economías regionales?
Sobre este escenario conversó la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, en el programa radial Empresas con Valor, de VC Magazine | Valor Compartido. Durante la entrevista, la autoridad profundizó en las oportunidades que ofrece esta industria para diversificar la economía, fortalecer los encadenamientos productivos y avanzar hacia un modelo de desarrollo que equilibre crecimiento, protección ambiental y bienestar social.
Para la subsecretaria, una de las principales fortalezas de Chile radica precisamente en su patrimonio natural. Según explicó, cerca del 60% de los turistas extranjeros que llegan al país lo hacen motivados por la naturaleza, una ventaja competitiva que adquiere especial relevancia frente a las nuevas tendencias del turismo internacional.
A ello se suma una infraestructura de conectividad que ha permitido fortalecer el acceso a distintos destinos. La red de aeropuertos regionales, las conexiones internacionales y el desarrollo de carreteras constituyen condiciones fundamentales para impulsar una actividad que depende tanto de la accesibilidad como de la calidad y diversidad de las experiencias disponibles.
Sin embargo, Lagos destacó que el impacto del turismo no puede medirse exclusivamente por la cantidad de visitantes. Su contribución se expresa también en la extensa cadena de valor que moviliza, integrando restaurantes, hoteles, transporte, productores de alimentos, guías, artesanos, emprendedores y proveedores de múltiples sectores económicos.
Actualmente, de acuerdo con las cifras entregadas por la subsecretaria durante la entrevista, cerca de 700 mil empleos en Chile están vinculados al turismo, actividad que registró un crecimiento aproximado de 5,7% en el último trimestre móvil mencionado por la autoridad. Un comportamiento especialmente relevante por su capacidad para generar oportunidades laborales para mujeres y jóvenes.
Detrás de cada visitante existe una red de personas y empresas que participan de la experiencia turística. Un restaurante, por ejemplo, no solo genera empleo directo, sino que demanda productos agrícolas, panadería, transporte, servicios logísticos y una diversidad de insumos provenientes de proveedores locales. Este encadenamiento productivo convierte al turismo en una actividad con capacidad para distribuir sus beneficios entre distintos actores de las comunidades.
Desde esa perspectiva, la industria representa una oportunidad para avanzar hacia un modelo de valor compartido, donde el crecimiento empresarial se vincule directamente con el desarrollo de las economías locales.
Uno de los aspectos centrales de la conversación fue la necesidad de comprender la sostenibilidad como un concepto integral. Para la subsecretaria, proteger el patrimonio natural resulta indispensable, pero también lo es garantizar que las empresas puedan desarrollar negocios rentables y que las comunidades participen de los beneficios de la actividad.“Cuando hablamos de sostenibilidad, es una sostenibilidad económica, social y ambiental, donde tenemos que poner en equilibrio los distintos aspectos”, afirmó María Paz Lagos.
Esta mirada adquiere especial importancia considerando que, según indicó, el 98% de las empresas turísticas corresponde a pequeñas y medianas empresas. Su capacidad para mantenerse competitivas, incorporar innovación y generar empleos de calidad constituye una condición esencial para el futuro de la industria.
La autoridad planteó que Chile debe avanzar hacia un turismo que no busque únicamente aumentar el número de visitantes, sino también atraer viajeros que permanezcan más tiempo, conozcan diferentes destinos y generen un mayor gasto en las economías locales. En esa línea, destacó la importancia de fortalecer la promoción internacional hacia mercados que valoran especialmente la naturaleza, como Alemania, Estados Unidos y Australia, cuyos visitantes pueden contribuir al desarrollo de experiencias de mayor valor agregado.
Esta estrategia también responde a una transformación en las preferencias de los viajeros. Cada vez existe mayor interés por destinos menos masificados, experiencias auténticas y oportunidades de vinculación con las comunidades anfitrionas. El turismo deja así de ser entendido exclusivamente como una actividad recreativa y comienza a adquirir una dimensión cultural y social, donde conocer las tradiciones, interactuar con las personas y comprender la identidad de cada lugar forma parte esencial de la experiencia.
En este contexto, Lagos introdujo el concepto de turismo regenerativo, una tendencia que busca ir más allá de minimizar los impactos negativos de la actividad y promover acciones que contribuyan a mejorar las condiciones de los lugares visitados.
La idea es avanzar hacia experiencias donde el visitante no solo disfrute del patrimonio natural y cultural, sino que también asuma una responsabilidad activa en su conservación.
Para Chile, cuya principal ventaja competitiva está estrechamente relacionada con sus ecosistemas, este enfoque representa una oportunidad para diferenciarse internacionalmente y fortalecer una industria que depende directamente de la calidad de su entorno.
Pero alcanzar ese objetivo requiere enfrentar importantes brechas estructurales. Durante la entrevista, la subsecretaria identificó la necesidad de aumentar la inversión privada, especialmente en infraestructura hotelera de precios intermedios, segmento donde observa oportunidades de crecimiento. A su juicio, el país dispone de una oferta de alta gama y de alternativas más básicas, pero todavía existe espacio para desarrollar establecimientos que respondan a las necesidades de viajeros con presupuestos medios, ampliando así la competitividad de los destinos.
Otro desafío está relacionado con la calidad del servicio y la formación de capital humano. La subsecretaria enfatizó la importancia de mejorar los estándares de atención y fortalecer el dominio de idiomas, especialmente inglés y portugués. Este último adquiere particular relevancia frente al crecimiento del mercado brasileño, que, según señaló, registró cerca de 700 mil visitantes durante el año anterior a la entrevista, impulsados principalmente por el interés en la nieve, aunque también por destinos como San Pedro de Atacama y la Patagonia.
A ello se suma la necesidad de avanzar en digitalización. Para muchas pequeñas empresas turísticas, contar con presencia en plataformas digitales y sistemas de comercialización constituye una condición cada vez más importante para acceder a nuevos mercados. La subsecretaria advirtió que todavía existen numerosos servicios que no están suficientemente visibilizados en internet, lo que limita su capacidad para llegar a potenciales visitantes.
La conectividad interregional constituye otra de las prioridades. Actualmente, muchos desplazamientos entre regiones requieren conexiones a través de Santiago, situación que dificulta la integración de destinos y encarece los viajes. Fortalecer las rutas aéreas directas, mejorar la articulación con otros sectores productivos y atraer nuevas líneas internacionales son parte de los desafíos que, según explicó, se están abordando mediante una mesa de competitividad aérea. Para regiones como Los Lagos, donde convergen actividades como la acuicultura, la agricultura, la gastronomía, el comercio, la logística y el turismo, una mejor conectividad puede generar oportunidades que trascienden a la propia industria turística.
Precisamente, uno de los temas que adquirió mayor relevancia durante la conversación fue la necesidad de romper la estacionalidad. Chile mantiene una fuerte concentración de visitantes durante el verano y, en determinados destinos, durante la temporada de nieve. Esta situación genera dificultades para mantener empleos permanentes, asegurar la rentabilidad de los negocios y aprovechar de manera continua la infraestructura disponible.
Para enfrentar este escenario, Lagos destacó la importancia de diversificar las experiencias turísticas mediante actividades que puedan desarrollarse durante todo el año. El turismo de bienestar, las termas, los eventos deportivos, los congresos, las celebraciones culturales y las experiencias patrimoniales aparecen como alternativas para atraer visitantes fuera de las temporadas tradicionales.
La autoridad mencionó el impacto que pueden generar competencias deportivas como las maratones, cuyos participantes suelen viajar acompañados y extender su permanencia en los destinos, activando alojamientos, restaurantes, comercio y servicios complementarios.
También destacó experiencias desarrolladas en la Región de Los Lagos, como la Semana del Salmón en Puerto Montt y encuentros académicos internacionales realizados en el Teatro del Lago, en Frutillar, que contribuyen a dinamizar la economía regional fuera de los meses de mayor afluencia turística. Estos ejemplos reflejan una oportunidad particularmente relevante para el sur de Chile: aprovechar sus atributos naturales, culturales y productivos para construir una oferta turística más diversa y menos dependiente de las condiciones climáticas.
En lugar de considerar la lluvia o el invierno exclusivamente como limitaciones, la subsecretaria planteó la necesidad de desarrollar experiencias que transformen esas características en elementos diferenciadores. El turismo termal, las competencias deportivas de invierno, las actividades culturales y las experiencias vinculadas con la gastronomía y las tradiciones locales pueden contribuir a generar nuevas oportunidades para las empresas y las comunidades.
En este escenario, la Región de Los Lagos presenta ventajas competitivas significativas. Sus lagos, volcanes, parques nacionales, patrimonio cultural y diversidad de actividades productivas ofrecen condiciones para desarrollar experiencias que integren naturaleza, innovación, gastronomía y conocimiento. La subsecretaria destacó especialmente el potencial de la zona de lagos y volcanes, así como las oportunidades para ampliar la oferta vinculada con la nieve y atraer visitantes internacionales interesados en experiencias de aventura.
También mencionó el creciente interés del mercado australiano, cuyos visitantes, de acuerdo con las cifras señaladas durante la entrevista, aumentaron un 80% en el año, con una marcada preferencia por la naturaleza y la Patagonia.
Este escenario abre oportunidades para diversificar la oferta del sur y fortalecer la colaboración entre destinos, empresas y actores públicos. Otro ámbito estratégico abordado durante la entrevista fue el desarrollo de los parques nacionales.
Para la subsecretaria, estos espacios constituyen uno de los principales activos turísticos del país, pero requieren avanzar en infraestructura, servicios, modelos de financiamiento y estándares de gestión que permitan compatibilizar la conservación ambiental con una experiencia de calidad para los visitantes.
En esa dirección, explicó que se trabaja en propuestas de gestión turística y financiamiento, junto con mecanismos de colaboración público-privada que contribuyan al mejoramiento de los parques. La autoridad destacó la disposición que ha observado en empresas y organizaciones filantrópicas para participar en iniciativas de conservación y desarrollo de infraestructura asociada a la naturaleza.
Asimismo, valoró el aporte de los parques privados y de las áreas de conservación impulsadas por distintos sectores productivos, incluyendo empresas forestales y mineras, que pueden complementar la oferta de espacios naturales disponibles para las comunidades.
Esta visión plantea una oportunidad de colaboración multisectorial donde el Estado, las empresas, los municipios y las organizaciones locales pueden contribuir a proteger el patrimonio natural y, al mismo tiempo, generar nuevas alternativas de desarrollo económico.
En el caso de la Región de Los Lagos, la existencia de parques nacionales, áreas protegidas privadas y una amplia oferta de naturaleza permite proyectar iniciativas que integren conservación, educación ambiental, emprendimiento y turismo responsable.
Hacia el cierre de la conversación, María Paz Lagos identificó otras oportunidades que Chile todavía no aprovecha plenamente. Entre ellas mencionó el turismo de motorhomes y las experiencias asociadas a las rutas escénicas del sur, el astroturismo en el norte, los deportes de montaña, las actividades náuticas y el potencial de desarrollar una oferta de nieve más amplia fuera de la zona central.
También planteó la conveniencia de fortalecer la integración turística con los países vecinos, particularmente Argentina y Brasil, mediante experiencias que permitan posicionar a Sudamérica como un destino complementario y atractivo para viajeros internacionales. Esta mirada supone avanzar desde la promoción de destinos aislados hacia una propuesta turística más integrada, capaz de conectar regiones, actividades productivas y experiencias culturales.
Para la industria, el desafío será transformar estas oportunidades en proyectos concretos, capaces de movilizar inversión, incorporar innovación y fortalecer las capacidades de las pequeñas y medianas empresas.
Para las comunidades, en tanto, el objetivo será que el crecimiento turístico contribuya efectivamente a mejorar las oportunidades de empleo, preservar su identidad cultural y proteger el patrimonio natural que constituye la base de la actividad.
La conversación con la subsecretaria dejó en evidencia que el futuro del turismo chileno no dependerá exclusivamente de sus paisajes ni de los reconocimientos internacionales que continúe obteniendo, sino de la capacidad de articular una visión de desarrollo donde participen empresas, instituciones públicas, emprendedores y comunidades.
Chile cuenta con una diversidad natural extraordinaria, una industria que moviliza cientos de miles de empleos y regiones con atributos capaces de competir internacionalmente. Sin embargo, convertir ese potencial en desarrollo sostenible requiere inversión, conectividad, innovación, calidad de servicio y colaboración.
Desde la Región de Los Lagos, donde el turismo convive con importantes sectores productivos y una identidad cultural profundamente vinculada con la naturaleza, este desafío adquiere un significado especial.
Porque el verdadero valor del turismo no está únicamente en la cantidad de visitantes que llegan a un destino, sino en las oportunidades que permanecen cuando esos visitantes se marchan: empresas que crecen, proveedores que se fortalecen, empleos que se mantienen y comunidades que encuentran nuevas posibilidades para construir su futuro.
En esa capacidad de transformar la riqueza natural y cultural en bienestar económico, social y ambiental reside una de las mayores oportunidades de Chile para generar desarrollo sostenible y valor compartido.


