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Osorno impulsa una agenda de desarrollo regional con inversión, innovación y valor agregado

“El desafío es avanzar desde la producción de materias primas hacia una mayor transformación industrial”.

Osorno busca fortalecer su desarrollo regional a través de una nueva mesa poligremial que reúne a representantes del comercio, la construcción, la agricultura y el transporte. En conversación con Empresas con Valor, de VC Magazine, Luis Rigo-Righi, presidente de la Cámara de Comercio de Osorno, abordó los principales desafíos de inversión, infraestructura, capital humano e innovación, además de las oportunidades para impulsar la agroindustria, atraer nuevas inversiones y generar mayor valor agregado en la provincia.

Osorno ocupa un lugar estratégico en la economía del sur de Chile. Su vocación agropecuaria, su capacidad productiva y su conectividad con distintos puntos del país y Argentina constituyen ventajas relevantes para el desarrollo regional. Sin embargo, estas fortalezas conviven con desafíos estructurales que, según sus representantes empresariales, requieren una respuesta articulada y una planificación de largo plazo.

En ese escenario surge una nueva mesa poligremial provincial, iniciativa que busca reunir las capacidades de distintos sectores productivos para construir una agenda compartida, identificar proyectos prioritarios y establecer mecanismos de coordinación con las autoridades, la academia y otros actores vinculados al desarrollo económico.

Luis Rigo -Righi, presidente de la Cámara de Comercio de Osorno, explicó durante una entrevista en el programa radial Empresas con Valor, de VC Magazine | Valor Compartido, que esta instancia responde a la necesidad de superar la fragmentación de esfuerzos y fortalecer la representación de las principales actividades económicas de la provincia.

La iniciativa reúne a representantes del comercio, la construcción, el sector agropecuario y el transporte. Su principal característica, enfatizó Rigo -Righi, es que no pretende constituirse como una nueva organización gremial, sino funcionar como una mesa de trabajo que permita coordinar prioridades y avanzar en proyectos concretos.

La articulación multisectorial adquiere especial relevancia en una provincia cuya economía se encuentra estrechamente vinculada con la producción primaria, pero que también dispone de oportunidades para desarrollar nuevas actividades industriales, fortalecer sus servicios y ampliar su participación en cadenas de valor.

De acuerdo con el dirigente, la mesa ha definido cuatro grandes ámbitos de acción relacionados con las condiciones normativas, la infraestructura, el capital humano y el posicionamiento y desarrollo productivo provincial. A partir de ese diagnóstico, sus integrantes elaboraron una cartera inicial de diez proyectos que buscan abordar necesidades compartidas por los distintos sectores.

Más allá de las iniciativas individuales, la propuesta apunta a construir una visión común de provincia. Esto implica reconocer las complementariedades entre industrias, identificar oportunidades de inversión y establecer una agenda que pueda mantenerse en el tiempo, independientemente de los cambios de autoridades o dirigencias.

Uno de los principales problemas identificados es la distribución de la inversión pública y la capacidad de la provincia para atraer recursos que permitan materializar nuevas iniciativas.

Durante la conversación, Rigo -Righi planteó que Osorno enfrenta una brecha entre su peso relativo dentro de la región y los recursos de inversión que recibe. Según las cifras mencionadas por el dirigente, la provincia representa cerca del 30% del conjunto regional considerado en su análisis, mientras que su participación en determinados recursos de inversión se situaría alrededor del 17%.

El dirigente reconoció que esta situación no responde únicamente a decisiones de distribución presupuestaria, sino también a la necesidad de fortalecer la formulación y presentación de proyectos capaces de competir por financiamiento.

Desde esa perspectiva, la mesa poligremial busca contribuir a una planificación más estratégica, identificando iniciativas con impacto económico y social que puedan transformarse en prioridades para las instituciones públicas y privadas.

Entre los proyectos que concentran mayor preocupación se encuentra la reposición de infraestructura del complejo fronterizo Cardenal Samoré, conexión estratégica entre Chile y Argentina. Rigo -Righi fue especialmente crítico respecto de los años transcurridos sin una solución definitiva para las instalaciones afectadas por un incendio ocurrido hace aproximadamente quince años. A su juicio, existe una contradicción entre la importancia que históricamente se atribuye a este paso fronterizo y la demora en concretar su modernización.

El dirigente señaló que la iniciativa contempla una inversión cercana a los $120 mil millones y considera diversas etapas de ejecución, incluidas obras viales e infraestructura necesaria para operar en un entorno de alta complejidad climática y ambiental. La ubicación del complejo dentro de un parque nacional representa, además, desafíos logísticos y restricciones que deben incorporarse en la planificación de las obras.

Según explicó, uno de los componentes prioritarios corresponde a la infraestructura de Carabineros, cuya ejecución permitiría habilitar condiciones para el desarrollo de las siguientes etapas. Rigo -Righi advirtió que los retrasos en la asignación de recursos podrían comprometer el avance de la iniciativa y prolongar por varios años una situación que afecta la conectividad internacional y las actividades comerciales vinculadas con el paso fronterizo.

Para el sector empresarial, la modernización de Cardenal Samoré no constituye únicamente una necesidad de infraestructura. También representa una oportunidad para fortalecer el intercambio comercial, el transporte de carga, el turismo y la integración económica entre ambos países. Otro de los temas centrales abordados durante la entrevista fue la necesidad de avanzar desde una economía basada principalmente en la producción de materias primas hacia un modelo que incorpore mayor transformación industrial, investigación, innovación y conocimiento.

Rigo -Righi planteó que una parte importante de la producción provincial sale de la zona sin completar procesos que podrían generar nuevos empleos y oportunidades de inversión local. La leche, la carne, las papas y los productos agrícolas representan actividades de gran relevancia para Osorno. Sin embargo, el desafío consiste en fortalecer las capacidades para que una mayor proporción de esa producción sea procesada y transformada dentro de la propia provincia.

El dirigente ejemplificó esta oportunidad con las posibles conexiones entre la agricultura regional y la industria salmonera.

En su análisis, la producción de granos destinados a la alimentación de peces podría convertirse en una oportunidad para integrar cadenas productivas y desarrollar nuevas actividades industriales en el sur del país. La posibilidad de producir materias primas, transformarlas y elaborar alimentos para la acuicultura permitiría generar encadenamientos entre sectores que tradicionalmente han operado de manera separada.

Esta visión abre una conversación sobre el potencial de la colaboración multisectorial, particularmente entre actividades agrícolas, agroindustriales, acuícolas, logísticas y de servicios.

En lugar de limitarse a abastecer mercados externos a la provincia, el objetivo sería promover nuevas inversiones que permitan desarrollar productos de mayor valor agregado, fortalecer proveedores especializados y ampliar las oportunidades laborales. En esa línea, uno de los proyectos mencionados por Rigo -Righi es la creación de un hub agropecuario provincial, concebido como un espacio para articular capacidades productivas, investigación, formación técnica e innovación. La propuesta busca aprovechar la concentración de actividades agropecuarias en Osorno para atraer nuevas capacidades tecnológicas y generar una relación más estrecha entre las empresas y las instituciones dedicadas a la investigación y el desarrollo.

Para el dirigente, resulta necesario revisar por qué determinadas funciones empresariales y centros de investigación se concentran en otras ciudades cuando una parte relevante de la producción que requieren estudiar y desarrollar se encuentra precisamente en la provincia.

La presencia de capacidades de investigación agropecuaria constituye una base sobre la cual podrían impulsarse nuevas iniciativas, especialmente si se fortalecen las alianzas entre empresas, universidades, centros tecnológicos y organismos públicos.

Este desafío se relaciona directamente con otra preocupación planteada durante la entrevista: la salida de jóvenes que deben trasladarse a otras ciudades para estudiar o acceder a mejores oportunidades laborales. Rigo -Righi sostuvo que la provincia enfrenta dificultades para retener talento y mencionó estimaciones según las cuales una proporción importante de sus jóvenes busca oportunidades fuera de la zona.

La situación, explicó, no puede abordarse exclusivamente desde la oferta educativa. También requiere generar empleos de mayor especialización, atraer empresas y construir condiciones que permitan desarrollar proyectos de vida en la provincia. El fortalecimiento del capital humano aparece así como un componente fundamental de la estrategia de desarrollo. Si Osorno busca avanzar hacia una mayor transformación de sus materias primas, necesitará profesionales, técnicos, investigadores y trabajadores capacitados para participar en nuevas actividades industriales y tecnológicas. En ese sentido, la formación, la innovación y el crecimiento empresarial forman parte de un mismo desafío.

La articulación entre empresas, gremios, academia y sector público constituye uno de los elementos que atraviesa toda la propuesta de la mesa poligremial. Durante la entrevista, Rigo -Righi explicó que la iniciativa busca establecer distintos niveles de coordinación, desde las definiciones estratégicas y normativas hasta la planificación y ejecución de proyectos. En este proceso, la participación de autoridades regionales, municipios, consejeros regionales y representantes del Congreso resulta relevante para avanzar en iniciativas que requieren decisiones presupuestarias, administrativas o legislativas.

La mesa también proyecta un horizonte de trabajo de entre seis y ocho años, considerando que muchos de los proyectos identificados necesitan continuidad y no pueden resolverse en un solo período. Esta mirada de largo plazo busca evitar que las prioridades se diluyan con los cambios institucionales y establecer una cartera que pueda evaluarse y actualizarse a medida que se concreten avances.

Aunque inicialmente la mesa está conformada por un grupo definido de gremios, el dirigente aseguró que existe disposición para incorporar nuevos actores una vez concluida su primera etapa de organización. En particular, mencionó la intención de abrir nuevos espacios de participación después de SAGO Fisur, feria que constituye uno de los principales encuentros del sector agropecuario del sur de Chile y que representa una oportunidad para visibilizar la capacidad productiva e innovadora de la provincia.

La incorporación futura de otros gremios y representantes de la academia permitiría ampliar las capacidades de colaboración y reforzar una agenda que busca representar intereses compartidos más allá de las actividades individuales.

Para una provincia con una fuerte identidad agropecuaria, pero con vínculos crecientes con la acuicultura, el transporte, la construcción y los servicios, esta articulación representa una herramienta para diversificar oportunidades y fortalecer su competitividad.

Hacia el final de la conversación, Rigo planteó que uno de sus principales objetivos es que Osorno alcance un mayor reconocimiento nacional por su aporte productivo.

Su aspiración es que la provincia consolide su papel como un centro relevante para la producción de alimentos, especialmente en actividades relacionadas con la carne y la leche, pero que ese liderazgo también se traduzca en mejores condiciones de infraestructura, educación, investigación y conectividad. La visión del dirigente apunta a superar una mirada centrada exclusivamente en la producción primaria y avanzar hacia un ecosistema capaz de integrar industria, conocimiento y desarrollo humano.

En definitiva, la nueva mesa poligremial representa un esfuerzo por transformar diagnósticos compartidos en una agenda de trabajo coordinada.

Su desafío será demostrar que la colaboración entre sectores productivos puede traducirse en proyectos concretos, nuevas inversiones, oportunidades para proveedores, empleos de mayor calidad y mejores condiciones de vida para las comunidades.

Porque el desarrollo de una provincia no depende únicamente de cuánto produce, sino también de su capacidad para transformar esa producción en conocimiento, innovación, relaciones de confianza y valor compartido. Y en esa tarea, Osorno busca construir una nueva etapa en la que sus empresas, gremios e instituciones puedan avanzar con una visión común sobre el futuro de la provincia.