SONAMI IMPULSA UN NUEVO MODELO DE MINERÍA CON EL SENTIDO TERRITORIAL Y VALOR COMPARTIDO
SONAMI sentido territorial y valor compartido son los pilares de un nuevo modelo para la minería chilena. Bajo el liderazgo de Jorge Riesco, la organización impulsa los distritos productivos mineros, una propuesta que conecta empresas, territorios y comunidades para avanzar hacia una industria más sostenible, colaborativa y competitiva.
En un escenario de transformación y desafíos crecientes para la minería chilena, la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) ha decidido dar un paso adelante con una propuesta innovadora que pone al territorio y a las personas en el centro del desarrollo. Bajo el liderazgo de Jorge Riesco, presidente del gremio, SONAMI no solo busca revitalizar la industria, sino también redefinir su impacto a través de un modelo de distritos productivos mineros, que promueve una minería más conectada, colaborativa y sostenible.
“Cuando llegamos a hacernos cargo de esta presidencia, que además es un equipo, no soy yo solo, somos una mesa directiva y un directorio, llegamos con el desafío de vencer algo que nos ha estado pasando hace 20 años en la minería, que está un poco estancada” plantea Riesco. Consciente de que la industria vivió un auge importante en la década de 1990 tras la nueva normativa minera, advierte que hoy se requiere una nueva etapa de impulso, con una visión que abarque no solo la gran minería, sino también a la mediana y pequeña escala. “Nos sentimos cómodos y no hemos vuelto a crecer. Y nosotros llegamos con esa impronta de fomentar un crecimiento que permeara no solo a la gran minería, sino también a la mediana, pequeña minería”.
Uno de los grandes cuellos de botella detectados por SONAMI es la permisología. La institución ha sido crítica del excesivo tiempo y burocracia que enfrentan los proyectos, lo que limita la inversión y frena la innovación. “La permisología para nosotros es un obstáculo serio para incrementar producciones y para adaptar máquinas a nuevas condiciones de producción”, señala Riesco. En ese sentido, SONAMI ha saludado como un paso positivo la aprobación de la Ley Marco de Permisos Sectoriales, destacando su potencial para mejorar la competitividad del sector.
Sin embargo, el foco de la estrategia de SONAMI no se queda en la agilización de procesos administrativos. La propuesta de valor más profunda es transformar la forma en que la minería se relaciona con los territorios. Desde esa mirada nace el estudio sobre distritos productivos mineros, una iniciativa inédita en Chile que identifica 14 zonas donde confluyen condiciones excepcionales para el desarrollo minero coordinado: presencia de faenas, redes de proveedores, infraestructura compartida, sinergias entre empresas de distintos tamaños y cercanía con comunidades locales.
“No lo hemos querido llamar clúster, porque el clúster normalmente se asocia a la visión política del país. Nosotros identificamos algunas zonas en donde hay ciertas condiciones que permiten realizar una minería más conectada, más coordinada y más relacionada entre sí”,explica el presidente del gremio. Esta caracterización territorial, basada en análisis con Sistemas de Información Geográfica y técnicas de clusterización, revela patrones que SONAMI considera clave para una nueva gobernanza del sector, más eficiente y armónica con los territorios.
El enfoque de distritos no solo permite optimizar recursos y reducir costos, sino que también habilitas relaciones más estrechas con el entorno social. Riesco destaca que muchas empresas mineras han mejorado significativamente su relacionamiento comunitario en los últimos años, y SONAMI ha asumido un rol facilitador para difundir esas experiencias. “Nosotros reconocemos que en nuestras empresas ha habido un desarrollo muy grande del tema comunitario y lo que hacemos nosotros es ponernos a disposición para que las mismas empresas vayan compartiendo estas experiencias exitosas”.
La articulación de distintas escalas de minería —desde pequeños productores hasta grandes operaciones— es también parte de esta estrategia territorial. En muchas localidades, la pequeña minería es parte del tejido mismo de la comunidad. “La pequeña minería en las localidades donde se desarrolla la actividad son la comunidad, como dicen ellos mismos y, por lo tanto, es importante esa mancomunidad de intereses, de compartir experiencias entre las empresas más pequeñas y también los mayores”, explica Riesco. Así, SONAMI busca convertirse en un espacio de intercambio de buenas prácticas y aprendizaje colectivo.
Los distritos productivos, además, abren una oportunidad para abordar de manera conjunta otros desafíos clave de la industria, como la eficiencia energética, la gestión hídrica, la innovación tecnológica y la formación de capital humano. A través de sus fundaciones y comisiones técnicas, SONAMI impulsa proyectos como Biocobre —una tecnología para refinar cobre con procesos más limpios—, dispositivos para monitoreo de suelos, programas de becas y formación especializada, además de instancias de diálogo público-privado en materias medioambientales y sociales. “Generar el ecosistema y además sacar provecho de este ecosistema para que funcione de mejor forma para las personas.
En definitiva, para las comunidades. Y eso se devuelve a las empresas en forma de mayor productividad, mayor eficiencia, entre otros”, señala Riesco, subrayando que el modelo de desarrollo basado en distritos productivos no solo responde a una necesidad de planificación eficiente, sino que genera beneficios compartidos entre el mundo empresarial, los territorios y sus habitantes. Con elecciones presidenciales y parlamentarias en el horizonte, SONAMI también ha definido como prioridad poner estos temas sobre la mesa política. Riesco insiste en que el crecimiento minero debe ser un objetivo transversal, incorporado en los programas de todos los sectores. “Tenemos que poner estos temas en nuestros representantes políticos, de manera de lograr una transversalidad en algunos objetivos que nosotros queremos lograr. Desde luego, el crecimiento debería ser un objetivo transversal que se incluya en todos los programas de gobierno”.
Desde su histórica fundación en 1883, SONAMI ha transitado por distintas etapas del desarrollo minero en Chile. Hoy, con una mirada moderna, territorial y colaborativa, la organización se propone liderar una nueva forma de hacer minería: una que escuche, articule y construya alianzas duraderas con el entorno. Los distritos productivos son solo el primer paso de una visión que busca convertir a la minería no solo en motor económico, sino en catalizador de desarrollo sostenible, equitativo y con sentido de futuro.


