Revista VC Magazine
Image default
MINERIAPORTADA

Anglo American: minería que transforma territorios y construye futuro sostenible

La historia de Anglo American en Chile no se mide solo en toneladas de cobre, ni en los años que lleva operando en el país. Se mide en relaciones construidas, en comunidades fortalecidas y en una visión de desarrollo que busca integrar a las personas y a los territorios en el corazón mismo del negocio minero.

Anglo American minería en Chile no se define solo por su producción de cobre, sino por su capacidad de fortalecer territorios, impulsar comunidades y construir un futuro sostenible. Con más de 40 años en el país, la compañía apuesta por innovación social, valor compartido y proyectos que responden a los grandes desafíos globales.

El presente de Anglo American está marcado por una transformación estratégica. A nivel global, ha optado por focalizar su negocio en tres productos claves para enfrentar los desafíos de la humanidad: el cobre, el hierro de alta calidad y los fertilizantes. No es una decisión arbitraria. El cobre es fundamental para la transición energética y la lucha contra el cambio climático; el hierro es esencial para la construcción y la infraestructura de las nuevas ciudades; y los fertilizantes son indispensables para garantizar la seguridad alimentaria del planeta. En esa apuesta, Latinoamérica juega un rol crucial. Y Chile, con sus recursos y experiencia, se posiciona como un pilar central para el futuro del grupo.

“Estamos en un proceso de vender ciertos activos para focalizarnos en eso. Y parte importante del negocio del cobre está en Latinoamérica. Con lo cual, esta región va a tomar un rol muy importante en la estrategia del Grupo a nivel mundial”, explica Juan Pablo Schaeffer, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de la compañía.

En el país, Anglo American gestiona, opera y posee el 50,1% de las minas Los Bronces (Región Metropolitana) y El Soldado y de Fundición Chagres (estas últimas en la Región de Valparaíso). Además, tiene una participación del 44% en la mina Collahuasi (Región de Tarapacá). Esta presencia convierte a Chile en uno de los centros neurálgicos de su estrategia productiva, con activos de clase mundial y un potencial aún mayor para el crecimiento.

Pero no se trata solo de minería. Alineado con su propósito de “Re- imaginar la minería para mejorar la vida de las personas”, desde hace más de seis años, la compañía ha venido implementando un ambicioso Plan Minero Sustentable, construido sobre tres pilares fundamentales: medio ambiente saludable, comunidades prósperas y líder corporativo confiable. Esta estrategia no solo responde a los nuevos estándares globales en sostenibilidad, sino que refleja una convicción interna: la minería del futuro debe ser colaborativa, regenerativa y profundamente conectada con su entorno.

“El foco está en cómo lo hacemos. Y el cómo lo hacemos lo queremos hacer siempre con otros. No lo queremos hacer más solos”, afirma Schaeffer. El compromiso con el medio ambiente ha llevado a la empresa a desarrollar acciones concretas frente a desafíos como el cambio climático, la biodiversidad y el uso responsable del agua.

En este último aspecto, una de las iniciativas más emblemáticos es su Programa Agua Rural, el cual permite a los Servicios Sanitarios Rurales acceder a tecnologías de telemetría para optimizar el uso del recurso hídrico en zonas donde la escasez es una realidad cotidiana. A esto se suma el Proyecto Hídrico Integrado, el cual permitirá que la operación Los Bronces incorpore agua desalinizada, y que iniciará su operación en 2026 con 500 litros por segundo y que, para 2030, permitirá prescindir completamente del uso de agua fresca en el proceso minero de esa faena.

Pero Anglo American ha decidido ir más allá: 25 litros por segundo de esa agua desalada serán destinados directamente a comunidades de Tiltil y Colina, beneficiando a más de 30.000 personas. Esta decisión responde a una demanda legítima de las comunidades: no basta con que la empresa resuelva su problema hídrico, es necesario que también contribuya a resolver el de quienes la rodean.

“La comunidad te dice: usted está resolviendo su problema, pero yo estoy en la misma situación. Por eso, vamos a entregar agua desalada para consumo humano, beneficiando a más de 30 mil personas”, destaca el ejecutivo. La circularidad es otro eje clave de su modelo. A través de un piloto innovador, la empresa está reutilizando relaves y escorias —residuos inertes— para la construcción de caminos rurales. La idea es extender esta práctica, en alianza con el Ministerio de Obras Públicas, a distintas zonas del país.

Esta iniciativa no solo reduce los pasivos ambientales, sino que mejora la conectividad, reduce el polvo en suspensión y eleva la calidad de vida en comunidades muchas veces olvidadas por la infraestructura tradicional. “Estamos trabajando fuertemente en circularidad. Hoy tenemos un piloto que nos permite construir con relaves inertes. Queremos pavimentar caminos rurales, mejorar el aire y aportar al desarrollo local”, afirma Schaeffer. En el plano social, Anglo American ha desplegado un conjunto robusto de iniciativas enfocadas en la empleabilidad, el emprendimiento local, la educación y la salud comunitaria.

Una de las más destacadas es “Programa EmpleaT”, desarrollado junto a Technoserve, que busca fortalecer las capacidades de empleabilidad en comunidades cercanas a sus operaciones. Recientemente reconocido por el World Economic Forum como una práctica ejemplar, este programa realiza diagnósticos de competencias y entrega rutas de formación para que las personas accedan a trabajos de calidad, no solo en minería, sino también en otros sectores.

“Queremos que la gente esté mejor con nosotros que sin nosotros. Hemos creado más de 12 .000 empleos fuera de nuestras operaciones y queremos generar 4.000 más a 2030. Eso es valor compartido”, enfatiza.

Junto a ello, el “Programa Emerge”, con más de 18 años de existencia, ha acompañado a cientos de emprendedores locales en su camino hacia la formalización, el crecimiento y la competitividad. No se trata solo de impulsar pequeños negocios, sino de formar proveedores de clase mundial capaces de integrarse a distintas cadenas productivas. Esta visión de desarrollo territorial está transformando la relación entre la gran minería y su entorno, pasando de la transacción a la colaboración, y del asistencialismo a la generación de valor compartido.

En educación, Anglo American ha implementado su “Modelo Pionero”, que reemplaza la enseñanza tradicional por metodologías basadas en el aprendizaje activo, la resolución de problemas reales y la conexión con el entorno. Esta iniciativa ha sido incorporada al programa “Sumando Saberes”, impulsado por el Ministerio de Educación y Fundación Chile, con el objetivo de escalar estas prácticas a nivel nacional.

“La educación no puede seguir siendo de apuntes. Creamos un modelo donde los niños experimentan, resuelven problemas reales de sus comunidades, y eso es lo que queremos escalar con el ministerio y Fundación Chile”, agrega Schaeffer.

En salud comunitaria, la empresa ha desarrollado programas de apoyo y acceso a servicios de calidad, especialmente en territorios donde el sistema público enfrenta limitaciones estructurales. Estas acciones reflejan un entendimiento profundo: el desarrollo no puede ser solo económico, también debe ser humano y social.

Uno de los aspectos más innovadores del trabajo de Anglo American en Chile es su apertura al diálogo. El Foro Nacional de Sostenibilidad y Cuenta Pública es una instancia de rendición de cuentas abierta a la comunidad y a expertos, la cual se ha convertido en un espacio donde la empresa no solo informa, sino que escucha activamente y está dispuesta a modificar sus prácticas si eso mejora el impacto de su labor.

“Creamos un foro con expertos y comunidad para rendir cuentas. Escuchamos a quienes piensan distinto. Y si hay que hacer cambios, los hacemos. Esa es la minería del futuro”, asegura con convicción.

Ese enfoque colaborativo cruza toda su estrategia. La empresa ha declarado abiertamente que sus proyectos más importantes no se realizarán sin socios: públicos, privados, sociales.
“Hacerlo solo te permite manejar tus tiempos, pero hacerlo con otros te obliga a legitimar los proyectos. Y eso es lo que buscamos: legitimidad y sentido”, sostiene Schaeffer.
Finalmente, el ejecutivo plantea un desafío mayor: no basta con que Chile sea reconocido como país minero. La meta es que sus ciudadanos quieran esta minería. No cualquiera, sino una minería más humana, más consciente, más conectada con la vida cotidiana de las personas.

“Todas las empresas tenemos iniciativas de valor compartido, pero el gran desafío es lograr que nos aprecien. Eso es más humano. Es de conectarnos con el otro”, concluye.